Pocos creyeron, nos dicen, la explicación que dio la senadora de Morena, Simey Olvera, a su repentina remoción de la Mesa Directiva de la Cámara alta, apenas unos días después de haber asumido una posición en esa importante tribuna. Y es que lo que muchos pudieron intuir —porque la razón no estuvo clara desde el principio— es que ese cambio coincidió con que la legisladora hidalguense generara revuelo recientemente por haber llevado a su informe de actividades a la actriz Tamara Henaine, imitadora de la Presidenta Claudia Sheinbaum. “No es una cuestión de quítate, ponte, sino es un acuerdo de unidad, un acuerdo del grupo parlamentario”, respondió Simey al ser consultada por este movimiento en el que terminó siendo remplazada por su compañera Claudia Tello. Según Olvera, sólo se sentó en la mesa de honor hasta que Tello pudo asumir el encargo. Dicen que para convencer a la opinión pública de que aquello es verdad, la senadora dijo que ella ya fue parte de la Mesa Directiva y que ahora su corazón apunta a otras responsabilidades, como la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos. ¿Se la darán?


