A la bancada guinda se le apareció ayer un conflicto dentro de la propia mayoría legislativa, algo que, nos dicen, ya se volvió costumbre en el entorno de la 4T, que ya parece en guerra civil permanente. La diputada petista Margarita García amagó con iniciar este miércoles una huelga de hambre si trabajadores sindicalizados del recinto parlamentario no son reinstalados, después de que, denunció, fueron enviados con pluma azul a Recursos Humanos sin justificación alguna. Y el ultimátum tuvo destinatarios con nombre. La legisladora incluso cuestionó en qué quedó aquello de “no mentir, no robar y no traicionar” que tanto abraza el movimiento oficialista. Vaya momento en que llega la dichosa protesta, nos señalan, como si Morena y PT no tuvieran suficientes diferencias afuera de San Lázaro, ahora una de los suyos amenaza con dejar de comer adentro. Pendientes.

• El meme que tendrá que esperar

