Qué discusión la que provocó en el Senado la reforma que la oposición bautizó como “Ley Antimemes”, aprobada ayer con los votos de Morena. Nos cuentan que mientras la 4T insistió en que la modificación no persigue la sátira ni la crítica política, sino que busca sancionar el uso comercial y engañoso de identidades oficiales para cometer ilícitos, desde la contraparte legislativa advirtieron que la redacción podría abrir espacio a interpretaciones contra la libertad de expresión. La panista Lilly Téllez —dicen, fiel a sí misma— hasta llevó unas esposas de utilería a la tribuna, mientras el morenista Gerardo Fernández Noroña respondió que sus adversarios parecían un “meme con patas”. Al final, pese al histrionismo parlamentario, el dictamen no tardó mucho en pasar: en lo general, con 72 votos contra 34 y, en lo particular, con 68 frente a 34. El trámite, nos indican, prosperó con una reserva del oficialista Javier Corral, para precisar el carácter doloso de los delitos y evitar que éste pudiera presumirse. Ahora tocará a los diputados decidir si completa su camino esta reforma que ayer, por cierto, logró convertirse, ella misma, en material para memes. En fin.
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