La que, nos cuentan, tuvo que salir a explicar su turbulento reclamo en las redes fue la senadora morenista Malú Mícher. Después de ser criticada por protestar contra las restricciones de acceso a las salas VIP, aseguró que aquel exabrupto surgió porque se conmovió al ver a una pasajera con un brazo hinchado, cargando su maleta y subiendo y bajando escaleras sin que le ofrecieran un lugar. Una situación que, desde luego, ameritaba atención. El detalle, nos hacen ver, es que la propia legisladora resumió el episodio como “esa bronca que me acabo de aventar con mi sala VIP”. Y ahí la explicación tuvo un aterrizaje complicado: si el motivo era auxiliar a una pasajera, ¿cómo terminó el reclamo girando alrededor del acceso al salón? “Me conmoví tanto y me enojé tanto, que abrí la boca y así me fue”, reconoció. Nos comentan que para la próxima convendría que la indignación documentara desde el despegue a quién busca defender. Porque esta vez la señora apareció en la explicación, pero la sala VIP se quedó con el protagonismo. En fin.
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