Ojo, que a la que ya le pidieron explicaciones desde Palacio Nacional es a la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei. Ayer, la Presidenta Claudia Sheinbaum llamó al organismo a transparentar los señalamientos sobre Jonathan Navarrete, al que en publicaciones se identifica como su chofer, pero que aparece como apoderado legal de un proveedor de materiales electorales. El asunto, nos recuerdan, puede que se le haga bolas a la titular del órgano electoral a la hora de rendir cuentas, pues también alcanza a otro allegado suyo: Jesús Octavio García González, quien pasó de representar esa misma empresa a dirigir la Administración del instituto. Dicen que ahora, la presión de la olla exprés de Taddei está a tope, pues ya desde antes estos vínculos habían sido señalados, por lo que el requerimiento de aclaración tiene cada vez menos posibilidades de evasión. Sheinbaum incluso planteó una revisión de la ASF, en caso de que ésta cuente con atribuciones, por lo que nadie querrá estar ahora en los zapatos de doña Guadalupe. Pendientes.

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