Y no terminan de aparecer evidencias de la extrema cercanía que tienen el empresario José Alfredo Hernández Casillas y la presidenta nacional del INE, Guadalupe Taddei. Si no son fotos son videos los que refrendan su familiaridad. El problema es que esa cercanía y familiaridad hacen cortocircuito cuando se pone sobre la mesa el hecho de que el primero, a través de una red de empresas, es proveedor y ha logrado jugosos contratos de órganos públicos en los que tiene un rol de relevancia la segunda. Por lo pronto, nos piden no perder de vista tres mensajes que se mandaron ayer: la Presidenta Sheinbaum planteó que no debe haber ninguna sombra de corrupción en el INE; en el Congreso, Ricardo Monreal consideró aceptable evaluar si se revisan los “superpoderes” que hay en algunos órganos colegiados y la Auditoría Superior de la Federación anunció una investigación al INE de la que, anticipó, hay indicios de conflicto de interés, colusiones y triangulaciones de recursos. Uf.
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