Nos hacen ver que a Blanca Cruz García le toca asumir la presidencia provisional del INE en un momento bastante espinoso, con más tarea que ocupar la silla que dejó Guadalupe Taddei. La también abogada y maestra en Derecho, que tenía apenas medio año en su asiento como consejera, puso la vara alta, pues ofreció devolver en el tiempo que dure su interinato el protagonismo a la institución y a su órgano colegiado. Ahora tendrá que traducir esas palabras en decisiones: revisar mandos y contratos, abrir la información y facilitar que se investiguen los señalamientos sin anticipar culpabilidades ni dejar pendientes bajo la alfombra. Todo ello mientras mantiene encarrilados los preparativos de la elección de 2027. Por ahí nos recuerdan que, aunque su encargo no sea permanente, las obligaciones del árbitro electoral corren con calendario y no admiten pausas por cambio de presidencia. Por lo pronto, la prueba comienza desde ya.

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