La raptan, la prostituyen y la llevan hasta Atlanta

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Foto Especial

Gráfico Alfredo Peralta La Razón

Resguardada y custodiada por miembros del Buró Federal de Investigación (FBI), Laura pasó los últimos meses. La joven nació en el pueblo de Huimanguillo, en Tabasco, pero fue raptada y llevada hasta Atlanta, Georgia, por una banda de tratantes, que prostituía mujeres en México y Estados Unidos.

Hace unos días, ya con 20 años de edad, regresó a México. Ante la Procuraduría capitalina (PGJDF) relató la forma en que cayó en las redes de esta banda de tratantes que opera en ambos países, y cuyo líder —identificado como Noé Quetzal Méndez— fue considerado uno de los proxenetas más buscados por autoridades de ambos países.

Su caso quedó registrado en el expediente FDTP/TP-1/T3/0106/13-12 de la PGJDF, y sirvió para desmantelar a una banda que opera en ambos países.

La mañana del martes 23 de febrero de 2010, Laura salió de su casa para ir a la preparatoria. En el camino, dos hombres que iban en un auto rojo se le acercaron. Ella les sonrió creyendo que querían saludarla, pero en realidad iban a secuestrarla.

Noé Quetzal y José Luis Pérez, El Moco, se la llevaron después de golpearla. La vejaron y luego la obligaron a prostituirse en Oaxaca.

Ahí era vigilada por La Cande, una mujer que reportaba cada movimiento, cada cliente, y las ganancias que Laura dejaba por tener relaciones sexuales.

Tras unos días de ser explotada en Oaxaca, la trasladaron a la ciudad de México. Una vez instalados aquí, el lugar de operación fue en el Hotel Alfa, en Sullivan, y el Hotel Veracruz, en La Merced.

Laura aún recuerda que la obligaban a tener cuando menos 15 relaciones diarias. Si no lo hacía no podía comer, o era golpeada.

Así fue como una noche decidieron llevarla hasta Atlanta. El Quetzal y El Moco la trasladaron a aquella entidad en donde una vez más debía tener relaciones con hombres si no quería ser maltratada.

Una mañana Laura logró escapar. Sin saber hablar inglés, se acercó a policías de aquel país para contarles lo que le pasó. Tras conocer su historia, el FBI decidió resguardarla.

La semana pasada, la Procuraduría capitalina sumó esta acusación a las que ya tienen a Quetzal, preso en el Reclusorio Norte, El Moco, en una cárcel de Guanajuato,  y Candelaria García, en el penal femenil de Santa Martha.