El no exigir ahora sería para lamentarse, dice

“Desde que marcho no me siento sola”

“Mime” asegura que el exceso de violencia que sufrió la hizo sumarse a movimientos feministas; sale encapuchada porque la lucha no tiene rostro porque es de todas, señala.

“Mime”, tapa su rostro para gritar este 8M.
“Mime”, tapa su rostro para gritar este 8M.Foto: Eduardo Cabrera / La Razón
Por:
  • Otilia Carvajal

La integrante del Bloque negro, “Mime”, habla con La Razón, sobre sus por qués para armarse con un bat, o un mazo, vestimenta en negro con una capucha y goggles del mismo color y poder salir a las calles a formar parte de las protestas que se llevarán a cabo este lunes 8 de marzo. Éste es su testimonio:

“Mi primera marcha fue hace cuatro años, en estas fechas, un 8 de marzo. Para mí marchar es hacer un ruido, una manada entre todas, una unión con las demás como si tuviéramos un lazo que no se ve: es el día para demostrar que lo estamos”, destaca.

“Lo que me animó mucho fue una etapa de mi vida en la que estaba muy vulnerable, acababa de pasar por cosas muy feas, eso fue lo que detonó que yo saliera a las calles. Fue el exceso de violencia que sufrí lo que hizo que tocara fondo para unirme con las demás. Después de eso mi vida cambió, ya no me sentía sola”, expuso.

“Comencé a conocer a más mujeres que entendían lo que yo sentía, que habían pasado por lo mismo, que me daban consejos y, sobre todo, me escuchaban. Luego de mi primera marcha dejé de ver el mundo como antes y me gusta más cómo lo veo ahora. Es como si te hubieran dado la bienvenida a un lugar donde sí encajas y te preguntas ¿por qué me tardé tanto en llegar?”, se cuestiona.

“El problema con las manifestaciones feministas es que somos mujeres, porque la sociedad mexicana no está acostumbrada a que una mujer alce la voz. Están acostumbrados a que calles y bajes la cabeza. Queremos alzar la voz de esta manera, y lo logramos”.

“Cuando estoy encapuchada me siento segura de que estoy luchando y no saben quién soy. Si no fuera así, temería por mi vida. No lo estoy haciendo nada más por mí, sino por todas. Cuando yo tengo una capucha somos todas, somos una misma, no tiene cara, la lucha no tiene rostro”, dijo.

“Este año no van a poder salir tantas mujeres, pero si no fuera por eso creo que cada vez seríamos más. Pero no queremos decir después de muchos años ‘esto ocurrió en mi época y lo permití’. No nos lo vamos a perdonar”.