“Por 4 días pensé suicidarme”: náufrago de las Islas Marshall

Foto Captura de video del diario The Thelegraph

El 24 de diciembre de 2012 José Salvador Alvarenga, un pescador de 37 años y empleado de una empresa llamada Camaronera de la Costa, zarpó de Tonalá, Chiapas, sin saber que pasarían 13 meses para que volviera a tocar tierra.

El cabello largo y revuelto y la barba abundante, desaliñada, recordaban al famoso personaje del escritor inglés Daniel Defoe: Robinson Crusoe, o al actor Tom Hanks en la cinta El náufrago. Su caminar era lento y tuvo que ser ayudado por un enfermero para atravesar el puente del barco que lo llevó a Majuro, capital de las Islas Marshall en Macronesia, luego de ser rescatado por pobladores del arrecife coralino de Ebon.

En el tiempo que estuvo en el mar, relató el salvadoreño, aves, peces, tortugas, incluso un pequeño tiburón, formaban parte de su menú diario para no morir de inanición, como pasó con su compañero, un joven de entre 15 y 18 años al que identificó como Ezequiel, el cual pereció cuatro meses después de que inició la travesía. Para no deshidratarse bebía la sangre de las tortugas e incluso su orina, especialmente en los periodos sin lluvia.

En las primeras imágenes tras ser rescatado se veía bien alimentado, pero sus rodillas y pies estaban hinchados. En una entrevista concedida al diario The Thelegraph relató que tras el fallecimiento de Ezequiel trató de matarse.

“Durante cuatro días yo pensé suicidarme. Pero me daba miedo sentir el dolor así que no puede hacerlo”, comentó.

Cuando se le preguntó cómo logró sobrevivir, dijo que nunca se aburría y cuando estaba asustado oraba a pesar de que, dice, no pertenece a ninguna religión.

“Yo tenía mi mente en Dios. Si iba a morir, estaría con Dios. Así que no estaba asustado...”, expresó.

Un día, cuando acababa de matar a un pájaro para comer, vio unos árboles, entonces rompió en llanto y se quedó dormido ya en tierra firme. “Por la mañana me desperté y escuché un gallo y vi pollos y una pequeña casa. Dos mujeres gritaban y señalaban que no tenía nada puesto”.

Para explicar lo sucedido dibujó sobre la arena lo que pasó meses atrás, pues él sólo habla español. Después de ello las mujeres llamaron a las autoridades.

El embajador de Estados Unidos en las Islas Marshall, Thomas Ambruster, ofició como intérprete entre el latinoamericano y las autoridades locales. Además México, país del que inicialmente se dijo que era originario —donde ha vivido durante más de 15 años—, es mediador con El Salvador para contactar con sus familiares.

La increíble travesía genera dudas. El secretario de Exteriores de la localidad, Gee Bing, cuestionó que Alvarenga no parecía lo suficientemente delgado cuando lo encontraron, pero nadie puede explicar su aparición en las islas, una república en libre asociación con Estados Unidos.

El mismo Alvarenga dijo entender que “la historia puede ser increíble para la gente”. De ser cierta, su odisea se colocaría entre las grandes historias de supervivencia en el mar.

El caso de los náufragos de San Blas

La historia de Alvarengo recuerda a lo ocurrido hace casi nueve años cuando una noticia impactó al mundo: tres pescadores mexicanos, Salvador Ordoñez, Jesús Eduardo Vidana y Lucio Rendón, quienes partieron el 9 de agosto de 2005 de Boca del Asadero, en el puerto de San Blas, Nayarit, fueron rescatados luego de un naufragio de nueve meses. El atunero taiwanés Kusskaooss los ayudó frente a las Islas Marshall. Sobrevivieron comiendo pescado y aves marinas crudas y bebiendo agua de lluvia, apoyándose moralmente en la lectura de la Biblia.

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