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Steven Sotloff, el periodista estadounidense decapitado por el Estado Islámico (EI), fue vendido por un grupo de militantes rebeldes al Estado Islámico por entre 25 mil y 50 mil dólares, aseguró ayer Barak Barfi, el vocero de la familia.
En declaraciones a la cadena CNN, aseguró que fuentes confidenciales sobre el terreno les informaron que Sotloff fue secuestrado en agosto del año pasado, para posteriormente ser entregado en la frontera.
“Alguien en el cruce fronterizo hizo una llamada telefónica al EI, y se estableció un puesto de control falso con mucha gente. Steve y su equipo entraron y no pudieron escapar”, señaló Barfi.
De acuerdo con el también amigo del periodista independiente, horas antes de que lo raptaran mantuvieron su última comunicación y ese mismo día de agosto recibió una llamada de sus contactos sirios para decirle en dónde estaba Steve.
Sotloff supuestamente fue entregado porque su nombre estaba en una lista de personas responsables de un atentado en un hospital, dijo su amigo, al tiempo que aseguró que los rebeldes lo pusieron allí. La oposición al régimen de Bashar el Assad en Siria se divide, en términos generales, en dos bandos. Por un lado, hay un sector que exige la salida del dictador para que el país establezca un sistema democrático. Pero también hay agrupaciones rebeldes con sus propios intereses, como es el caso de los terroristas del EI o del frente Al Nusra.
En tanto, un grupo de senadores demócratas y republicanos presentó un proyecto de ley el lunes, que autorizaría hasta 10 millones de dólares por información que conduzca al arresto y condena de cualquier persona involucrada en los secuestros y decapitaciones.
“James Foley y Steven Sotloff arriesgaron noblemente sus vidas en la búsqueda de la verdad, y Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados después de que dos de los suyos fueron brutalmente asesinados a manos fundamentalistas del mal y de extremistas de la libertad de odiar”, dijo el senador Marco Rubio.
Sotloff fue asesinado por los extremistas islámicos del ISIS, que difundieron un video la semana pasada para documentar su muerte y enviarle un mensaje de amenaza a Estados Unidos por su apoyo al gobierno de Irak para detener el avance yihadista. Su decapitación fue posterior a la del también periodista norteamericano James Foley. El próximo en la lista es el británico David Haines.