Siguen sin localizar a 67

Llega a España familia de mexicano desaparecido

Binomios caninos continúan la búsqueda en la zona donde dos trenes colisionaron en Toledo; suman 65 autopsias y 12 cuerpos identificados; 39 heridos siguen hospitalizados

Labores de búsqueda en la zona del choque, ayer, en Urda, Toledo. Foto: AP y Especial

Dos días después del choque de trenes que dejó al menos 69 muertos en España, los familiares de Fernando de Jesús Calvillo Silva llegaron este viernes a Madrid sin noticias sobre su paradero. El mexicano de 45 años, originario de Aguascalientes, viajaba como turista en el vagón ocho de un convoy de Renfe, que cubría la ruta hacia Sevilla, y continúa desaparecido.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que el titular de la Sección Consular de la Embajada de México recibió a los parientes, y los acompañará durante las gestiones ante las autoridades locales, con las que mantiene comunicación permanente.

Antes del arribo de la familia, la representación mexicana presentó una denuncia por desaparición ante la Guardia Civil de Toledo. La Presidenta Claudia Sheinbaum confirmó ayer que ocho mexicanos viajaban en los trenes involucrados en el accidente. Siete sufrieron lesiones leves, recibieron atención hospitalaria y ya obtuvieron el alta médica.

  • El Dato: Además del mexicano, se reportan desaparecidos provenientes de Argentina, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Japón, República Checa, Túnez y Venezuela. 

En tanto, las autoridades confirmaron que tres personas que figuraban en las listas de desaparecidos tras el choque de dos trenes en Urda, en la provincia de Toledo, fueron localizadas con vida ayer, por lo que la cifra actualizada de denuncias activas por desaparición se reduce a 67.

Según fuentes de la investigación, dos de los desaparecidos se encontraban ingresados en centros hospitalarios y una tercera ni siquiera llegó a subir al convoy el día del siniestro. Del total de 67 personas sobre las que todavía se mantiene la búsqueda activa y los trabajos de cotejo de ADN, 14 corresponden a ciudadanos de 10 nacionalidades, incluida la mexicana.

En tanto, policías con perros rastreadores finalizaron este viernes los trabajos en la zona donde colisionaron los trenes, mismos que se retomarán este sábado.

Aparte de haber recuperado “cuerpos completos”, los rescatistas recopilaron “hasta 31 bolsas con restos parciales y eso es de una enorme complejidad a la hora de la identificación”, explicó Emiliano García-Page, el presidente de la región de Castilla-La Mancha.

Familiares de Fernando de Jesús Calvillo Silva llegaron a Madrid sin noticias sobre su paradero ı Foto: AP y Especial

También quedan 39 heridos hospitalizados, pero todos presentan “una evolución razonablemente positiva”, agregó.

Investigadores de una comisión especial para accidentes ferroviarios retiraron las cajas negras de los trenes a última hora del jueves y las entregaron a la Guardia Civil para su inspección. Un juez también investiga el accidente.

Las autoridades también intensificaron las tareas de identificación de las víctimas. Se han realizado 65 autopsias y han sido notificadas ya las familias de los 12 reconocidos, nueve hombres y tres mujeres.

Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, atribuyó al mal criterio de un controlador de tráfico la mayor parte de la culpa por la colisión, al calificar de “inexplicable” y “errónea” la decisión de permitir que un tren reanudara la marcha a plena velocidad cuando el otro permanecía detenido.

En conferencia de prensa, resaltó que en el momento del percance el centro de control operaba en circunstancias “de absoluta normalidad” y con 16 controladores en sala, e insistió en que desde que el tren comunica que no puede arrancar hasta que se produce el impacto, había tiempo suficiente para actuar -17 minutos- y no se hizo nada y que ésto tendrá que ser esclarecido en la investigación.

Sin embargo, los sindicatos ferroviarios rechazan la versión del ministro de que hay peronal suficiente, y apuntan a un deterioro de las condiciones laborales —menos controladores de tráfico con más trabajo— que ha hecho que cada vez más difícil garantizar la seguridad de millones de pasajeros.