Demócratas ya planean tirar al alfil de Trump en el Supremo

Demócratas ya planean tirar al alfil de Trump en el Supremo
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Frustrar la confirmación Brett Kavanaugh al frente de la Corte Suprema de Estados Unidos, como ya se hizo el pasado sábado, era el plan de los demócratas incluso antes de que el juez elegido por el presidente Donald Trump recibiera acusaciones de tres mujeres sobre agresiones sexuales en la década de 1980, según publicó el diario The Washington Post, ayer.

El dato: La confirmación de Brett Kavanaugh como juez supremo se dio justo un mes antes de las elecciones intermedias, en las que Estados Unidos renovará una parte del Senado.

“A principios de septiembre, incluso antes de la reciente serie de acusaciones de conducta sexual inapropiada, los murmullos entre los opositores a Kavanaugh se fijaron en si había mentido bajo juramento ante el Comité Judicial del Senado”, explica el diario.

De acuerdo con una entrevista publicada por el portal Democracy Now!, Lisa Graves, una exasistente de los demócratas en el Senado, reveló que el hoy juez supremo de Justicia tiene una tendencia a mentir a los legisladores desde 2004.

“No es la única vez que Brett Kavanaugh mintió (en relación con su reciente comparecencia por acusaciones de abuso sexual). Creo que mintió en su testimonio anterior, en 2004, en 2006 y a principios de este mes, sobre varios asuntos, incluido su papel en la recepción de información confidencial robada, información que fue robada del Senado de Estados Unidos sobre nominaciones judiciales, y mintiendo sobre su papel en esas nominaciones judiciales. Dice mentiras grandes y pequeñas. No es apto para la Corte Suprema”, declaró.

“Gran parte de Washington ha pasado la semana centrándose en si el juez Brett Kavanaugh debe ser confirmado a la Corte Suprema”, escribió la propia Lisa Graves en una columna el pasado 7 de septiembre, más de una semana antes de que The New York Times publicara la agresión sexual anónima, cita el Post.

“Después de las revelaciones de sus audiencias de confirmación, la mejor pregunta es si debe ser destituido de la judicatura federal. No planteo la pregunta a la ligera, pero estoy seguro de que debe plantearse”, continúa Graves, quien sostiene que haber mentido a los senadores bajo juramento haría que la posición del juez en el nuevo cargo tiemble.

“Mintió. Bajo juramento. Y lo hizo repetidamente. Él no debe ser confirmado. De hecho, según su propio estándar, debe ser claramente acusado”, escribió.

The Washington Post señala que estos señalamientos servirían de base a los demócratas para iniciar un proceso de destitución contra el juez Kavanaugh, algo inevitable si ganan mayoría en las elecciones del próximo 6 de noviembre.

“El procedimiento de juicio (contra Kavanaugh) dependería de que los demócratas recuperen el control de la Cámara, el único organismo que puede presentar un impeachment”, señala.

Algunos representantes demócratas, como Luis V. Gutiérrez y Ted Lieu “ya coquetearon con la posibilidad de un juicio político” y los principales asesores de ese partido “ya están hablando sobre eso como un tema de la campaña (…). Un estratega demócrata bien conocido dice que la única pregunta es: ¿quién lo pide primero?”

Según la Constitución, incluso quien ocupa el cargo más alto en el país no estaría por encima de la ley, enmienda que da origen al impeachment.

“El presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios civiles de EU (incluidos los del poder ejecutivo y los jueces federales) pueden ser destituidos de su cargo por traición, soborno u otros delitos graves y menores. El procedimiento para destituir a un presidente o un juez federal es en general el mismo”, dice la ley.

De esta manera, un posible intento para destituir a Kavanaugh requeriría que el nuevo Congreso, a elegirse en noviembre, lo decida por mayoría de votos.

“Luego el Senado celebra un juicio por la mala conducta subyacente. Una condena requiere dos tercios del Senado, o 67 votos. Si hay una condena, el Senado retira a la persona de su cargo”.

La probabilidad de que Kavanaugh sea destituido depende de la probabilidad de que los demócratas ganen la Cámara, señala el Post, que cita al profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Fordham, Jed Shugerman.