Desmienten acusaciones del expresidente

Donald Trump incitó, con amenazas, a violar la ley

Empleados electorales relatan la presión que vivieron tras los comicios por correo y llamadas; mujer de Georgia revela que el expresidente prácticamente puso un blanco sobre ella

El comité investigador presenta documentos acumulados de evidencia.
El comité investigador presenta documentos acumulados de evidencia.Foto: AP
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  • La Razón Online

Funcionarios electorales y líderes fueron acosados y amenazados en reiteradas ocasiones por Donald Trump y varios de sus partidarios para promover que violaran la ley tras la elección de 2020, para evitar que perdiera el poder.

Las semanas posteriores a la elección se convirtieron en una avalancha de correos electrónicos y llamadas contra quienes podrían ejercer un cambio en el resultado presidencial, detalló el Comité investigador en torno a la estrategia para mantener al magnate en la Casa Blanca.

Afectados y testigos detallaron que esta presión, que incluyó advertencias y hasta insultos, buscaba posibles desviaciones de la ley para respaldar la mentira de un supuesto fraude y hallar los casi 12 mil votos que necesitaba Trump para revertir su derrota.

Entre estas versiones falsas destacan las afirmaciones de Trump de que el líder de Arizona, Rusty Bowers, le habría garantizado que en ese estado el proceso fue amañado y en realidad habría ganado; hecho que desmintió el señalado al sostener que básicamente su llamada telefónica fue usada en beneficio de quien disputaba un segundo mandato.

Incluso, afirmó que los republicanos se aprovecharon de ese contacto para fomentar una mentira con la que se impulsó, entre los simpatizantes del mandatario, dudas en torno a la legitimidad de un proceso democrático, hecho que fue crucial durante la insurrección en el Capitolio. Y ante legisladores, Bowers recalcó que lo dicho por Trump “es falso”, pero provocó que su oficina recibiera hasta 20 mil correos y mensajes de personas que repudiaban la supuesto irregularidad y exigían una aclaración.

Sobre estas presiones, una empleada estatal de Georgia, identificada como Shaye Freeman Moss, reveló que su vida dio un vuelco luego de ser señalada por Rudolph Giuliani, entonces abogado de Trump, por manipular datos.

Al ser expuesta por presuntamente alterar resultados en esa entidad al contar con una USB al momento de revisar los resultados de Fulton, la mujer dijo que prácticamente el presidente, quien debería representar a toda la población, puso un blanco sobre ella, por lo que temía incluso salir al supermercado, por miedo a lo que le pudieran hacer.

Esa versión fue usada por el entonces inquilino de la Casa Blanca para llamar al secretario estatal de Georgia, Brad Raffensberger, para exigirle vía telefónica hacer lo posible por hallar los votos necesarios para darle la victoria presidencial.