“Estuve a un minuto de morir”

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Por David Vela

“No me tocaba, vi derrumbarse el hotel donde me hospedé, si hubiera llegado un minuto antes ahí muero. Siento que volví a nacer”, asegura el mexicano Eugenio Gastéllum, al describir cómo vivió el terremoto que el pasado martes devastó Haití.

En entrevista con La Razón, el administrador de empresas dijo que con el sismo de 7.3 grados en la escala de Richter sintió miedo, soledad, angustia… “fueron las 56 horas más dramáticas de mi vida”.

Y es que asegura que tuvo que caminar seis horas para comunicarse con su familia, ayudó a rescatar a sobrevivientes, durmió en la calle. Perdió el negocio que lo llevó al país caribeño.

“Minutos después del temblor recibí una llamada de un amigo mío al que sólo alcancé a decirle: ‘se cayó el hotel frente a mí’. Fue lo único que le comenté porque la llamada se cortó, entonces busqué a toda costa hablar con mi esposa.

“Sabía que se iban a preocupar, pero no podía hablar a casa, las líneas estaban fuera de servicio. Caminé seis horas en medio del desastre, encontré un internet y afortunadamente me dejaron usarlo un minuto.

“Usé ese tiempo para mandar un mensaje a mi esposa, le dije que estaba bien y se me ocurrió entrar a la página de la embajada, tomé la dirección y gracias a ello estoy aquí de regreso en casa”, dijo.

Recordó que algo que le impactó fueron los cánticos de la gente. “Fue algo impresionante, el retumbar de los tambores del vudú y los gritos, algo desgarrador, creo que la estimación de 100 mil muertos no es un exceso”.

Eugenio y nueve connacionales, entre ellos tres menores, fueron trasladados al Distrito Federal en un avión Dash 8 de la Secretaría de Marina-Armada de México, que arribó a la capital a las 01:15 horas de ayer.

Aún con el asombro de lo vivido, Eugenio recordó que al momento del temblor —las 16:53 horas local— él estaba a punto de llegar al citado lugar.

“Venía en el coche con el chofer, estábamos a 100 metros del hotel cuando comenzó a temblar”.

“Recordé lo sucedido en 1985”

“Fue un gran susto, era algo que no se esperaba yo dije se me metió un coche, no entendí la sacudida, pero no dejaba de moverse y empecé a ver las paredes desmoronarse.

“La casa de enfrente se derrumbó, se hizo una nube blanca y luego la gente salió corriendo, unos empolvados, otros ensangrentados, se escuchaban gritos, pedían ayuda, se hizo el caos”, narró Nancy Demosthene de la Canal.

La mujer de 33 años, junto con sus dos hijos, son parte de los 10 mexicanos repatriados ayer por el gobierno de México, tras el sismo de 7.3 grados Richter que azotó Haití.

Gerente de una empresa, Demosthene de la Canal, explicó que éste fenómeno natural no representó daños para su familia pero si para la de su esposo, un italiano con quien vive desde hace más de 10 años en Haití.

“La casa de mis suegros quedó completamente cuarteada, ellos sufrieron algunos golpes, pero están bien, mis hijos, mi esposo y yo estamos bien, pero tenemos familiares que lo perdieron todo.

“Parte de nuestros amigos están desaparecidos, esperamos en Dios no les haya pasado nada, que estén bien”, dijo la mujer quien decidió abandonar la isla y dejar a su esposo.

Y es que dijo que es creciente clima de inseguridad que se vive en la isla tras el sismo del pasado martes, por lo que sintió la necesidad urgente de poner a salvo a sus dos hijos.

“Mi esposo se quedó en Haití para ayudar a su hermano, cuya casa quedó completamente destruida”, narró. En la entrevista indicó que durante el sismo recordó lo ocurrido en México en 1985.

fdm