La momia de Fray Servando

Foto: larazondemexico

Ernesto Lomoine, quien dictaba cátedra de historiografía del siglo XIX en el Colegio de Historia en la UNAM, solía contar una anécdota sobre Fray Servando Teresa de Mier que lo pintaba de cuerpo entero aun después de la muerte.

Fray Servando había sido momificado. Su momia se encontraba en el Convento de Santo Domingo. Al suprimirse las comunidades religiosas en 1862 la momia fue expuesta durante algunos años en uno de los salones de lo que había sido una importante propiedad de la iglesia.

Los horripilantes restos de personajes de la curia fueron vendidos, años después, a algún traficante que primero los colocó en una exposición en Holanda sobre las “atrocidades” del Reino de España y la inquisición. La leyenda negra en todo su apogeo.

Con el tiempo las momias fueron compradas por un circo en Bélgica y al final, cosas de la vida, terminaron en Buenos Aires.

Es curioso, ya que Fray Servando dedicó su Historia de la Revolución en la Nueva España “al invicto pueblo argentino”.

Fray Servando fue un intelectual liberar poderoso y predictivo. Siempre creyó en el federalismo, pero alertó sobre los peligros que podía generar una visión radical del asunto.

En sus obras intuyó que la República podía partirse en pedazos, como al final ocurrió y donde Texas sería el ejemplo más acabado de un federalismo mal entendido y peor operado.

Su vida demostró un profundo cariño por su país y por la construcción de una nación.

Conviene recordar a Fray Servando ahora que se requieren políticas públicas que saquen al país del atolladero.

Lo peor que podría ocurrir es que imperara una suerte de cerrazón desde el centro o al revés, desde los núcleos de poder de los gobernadores, en pocas palabras, un federalismo mal entendido.

Hay ya un cierto jaloneo por la titularidad de la política social y de sus presupuestos, cuando lo que debería existir es un análisis serio sobre la manera más adecuada de conducir una política económica dentro de la crisis más severa de las últimas décadas.

La emergencia en la que se encuentra el país requiere, es evidente, de estrategias de unidad que se sobrepongan a intereses que en este momento no son prioritarios.

Por desgracia está en juego algo más que la elección en el año 2012 y supongo que el electorado también sabrá valorar las apuestas que tengan un horizonte de estado.

Edmundo O’ Gorman escribió: “el padre Mier es lectura imprescindible (…) para quien se interesa por conocer los problemas que en raudal les salieron al paso a aquellos incipientes republicanos, tan sinceros como alucinados”.

Por eso, entre otras cosas, conviene recordar a Fray Servando y a su momia viajera.

juljard@yahoo.com.mx

fdm

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