Con Paquito D’ Rivera no se hace una patria

Foto: larazondemexico

Aspira Pablo Milanés: “A una Cuba con los Castro, pero con arreglos”.

Espera Silvio Rodríguez: “Una revolución sin ‘r’, que nos lleve a la encrucijada en que tomamos la decisión errónea y la rectifiquemos”.

Quienes aguardamos lo mismo que ellos, además de una transición conducida por el actual gobierno para evitar cataclismos irreversibles, ya sabemos que no se puede contar con el saxofonista Paquito D’ Rivera.

D’ Rivera respondió con rencor, encono y resentimiento (http://impreso.milenio.com/node/8766281) a un evocador texto del novelista Eliseo Alberto sobre Roque Dalton

(http://impreso.milenio.com/node/8762461).

“Recibí con disgusto un artículo de Eliseo Alberto (Lichi para sus amigos), conmemorando la vida y muerte de Roque Dalton, poeta y guerrillero salvadoreño que con sus fogosos poemas y acciones trataba de “libretar” (léase libreta de racionamiento) a toda Latinoamérica”.

Y se alarmó: “Lo que no comenta es que en aquellos días aciagos, mientras el salvadoreño escribía sus exacerbadas poesías de alabanza al marxismo, miles de cubanos, checos, coreanos, húngaros, alemanes, soviéticos y demás “libretados” del paraíso de los trabajadores morían en el paredón, en el GULAG, ahogados en el mar o acribillados al borde del muro de Berlín, huyendo del absurdo sistema político y económico que Dalton y sus secuaces querían imponer”.

Lo que no comenta Paquito D’ Rivera es que él no huía “del paraíso de los trabajadores”: lo disfrutaba tocando en la banda del Ejército cubano y recorriendo el mundo con el grupo Irakere.

Mientras sus “libretados” morían, el comunismo cubano le permitía viajar sin tener en cuenta que su madre Maura y su hermana Rosario vivían en Estados Unidos.

Huyó en 1980, bien posicionado: un Grammy con Irakere y mucha presencia internacional.

Así que no venga a joder Paquito D’ Rivera, porque en Cuba quien no tiene de congo tiene de carabalí: todo el que vivió allí después de 1959 chupó como pudo, y hasta que pudo, la teta de la Revolución.

Si ama su tierra, en lugar de ensañarse con un amigo de juventud como Lichi, debería intentar debates serios, cooperar con una causa, teniendo como “causa” la definición de José Martí en sus “Boletines de Orestes”, publicados en la Revista Universal de México, el 29 de mayo de 1875:

“Las causas no necesitan solamente razón; necesitan razón y cortesía, derecho y mesura”.

Sin rencores. Por eso no me canso de oír “Claudia”, la magistral interpretación de Paquito D’ Rivera, a dúo con Arturito Sandoval, en el disco Reunión. Es un placer que nunca me voy a quitar, aunque no comparta sus ideas.

Porque me provoca un sentimiento especial, como cuando te da por correr en las mañanas y lavar los trastes del desayuno, o te sientas a tu mesa bañada por el sol y de pronto descubres que alguien se ha instalado en tu pensamiento.

Y piensas que estás enamorado.

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