Todavía no termina el conflicto con el (ex) Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y ya el gobierno federal se echó encima a otro sindicato, el minero, con la recuperación de las instalaciones de la mítica mina de Cananea, Sonora.
Hace meses, la Secretaría de Economía determinó la inexistencia de las relaciones laborales entre el Grupo Minero México (GMM), de los hermanos Larrea, y el sindicato minero propiedad del prófugo Napoleón Gómez Urrutia. Con esta determinación se acabó el contrato colectivo de trabajo y se dio pie a la actuación de las fuerzas federales que la tarde del domingo recuperaron las muy deterioradas instalaciones de la mina de cobre, la más importante de México. El gobierno debió tener muy claro el escenario que seguramente seguirá a la intervención de las fuerzas federales en Cananea, debido a que Gómez Urrutia sigue manteniendo el control mayoritario de los trabajadores aunque en estos tres años ha perdido el control de varias secciones. Gómez Urrutia llamó a los mineros de Cananea a no aceptar las liquidaciones ofrecidas por la empresa –seis veces mayores a las contempladas en la Ley Federal del Trabajo-, igual que hizo en su momento el ex dirigente del SME Martín Esparza. Con la diferencia, que Esparza estaba en México y Gómez Urrutia sigue manejando al sindicato por control remoto. Como sea, finalmente el gobierno federal tomó una decisión que sin duda tendrá sus costos políticos, que serán caros o no de acuerdo a la capacidad de operación de los funcionarios federales encargados del asunto, entre ellos desde luego Javier Lozano Alarcón.
A propósito del SME, el próximo 24 de junio comparecerá en la Comisión Permanente el director general del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) Luis Miguel Álvarez Alonso para informar de los avances de la liquidación de LyFC. Álvarez Alonso informará los avances en la entrega-recepción de los activos que mantenía la extinta LyFC así como la cuantificación de los inventarios en posesión los extrabajadores del SME. La comparecencia estará cargada con su respectiva parte de morbo considerando que para esas fechas seguirá la huelga de hambre de los trabajadores del SME con la cual pretenden presionar al gobierno federal par revertir el decreto de extinción de LyFC de octubre pasado.
Los mexicanos nos enteramos primero por el presidente sudafricano Jacob Zuma, que Felipe Calderón sí acudirá a la inauguración del partido inaugural del mundial de fútbol entre México y Sudáfrica. Un días después, en un comunicado oficial, la Presidencia de México confirmaba el viaje, que no será solo para ver 90 minutos de fútbol sino que será aprovechado para una “reunión bilateral’’ entre Zuma y Calderón para estrechar relaciones. O sea que vaya pensando como puede llevar su franquicia de “La Michoacana’’ a Durban. Digo, para aprovechar las oportunidades que traerá el viaje.
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