Un empresario sabe que al iniciar la producción de un bien o un servicio necesita conocer su costo. La primera forma de hacerlo es a costo real utilizando las cifras que efectivamente paga o pagará por los insumos.
Quienes empiezan un negocio utilizan el costo real debido a su falta de conocimiento y a que la experiencia sólo puede ser adquirida con casos concretos. En cuanto es posible se evoluciona a un sistema más satisfactorio de costeo.
La objeción al costeo real es su falta de oportunidad, es decir, que nos informa acerca de los costos incurridos en la producción después de haberla terminado. Ya que una de las razones por las que deseamos conocer el costo de un producto es para calcular el precio de venta, se comprenderá que un sistema de costo real obliga a fijar el precio de venta a ciegas o basados en elementos externos a la empresa que, por muy válidos que sean, enfrentan la posibilidad de que nuestro costo no guarde la proporción deseada con el precio de venta.
Si en el caso de los bienes el sistema es peligroso, en el caso de los servicios es imposible de usar. Por ello se evoluciona al costo predeterminado. La predeterminación no es otra cosa que conocer el costo con anticipación a que se realicen las operaciones. Se procura pasar a este escenario con varios objetivos:
a) Acelerar el cálculo del costo.
b) Disponer de información acerca del costo del producto antes de que se realice la producción a fin de trabajar sin sorpresas.
c) Fijar precio de venta.
d) Entregar cotizaciones a los clientes.
e) Valuar inventarios.
Se quiere acelerar el cálculo del costo y sabemos que el principal obstáculo lo representan los gastos indirectos (hay ocasiones en que puede conocerse la totalidad de los gastos indirectos de un periodo hasta treinta días después de cerradas las operaciones). La materia prima y la mano de obra son mucho más fáciles de conocer y controlar.
Contabilidad y producción trabajando de común acuerdo, razonablemente conocedores de la empresa y experimentados, no es difícil que logren que sus estimaciones vayan mejorando con el transcurso de los meses, hasta llegar a ser muy cercanas a las cifras reales.
La estimación es un cálculo razonable previo a las operaciones, el cual es periódicamente corregido mediante un coeficiente de rectificación u otra metodología semejante. Un paso más adelante está el costo estándar que es normativo, basado en estudios científicos y su misión es servir como una regla para el trabajo y no modificarse más que en situaciones extremas. Las mejores empresas lo manejan.
Las empresas grandes manejan costo estándar, algunas micro manejan costo real y la gran mayoría costo estimado, que abarca las medianas, las pequeñas y parte de las micro. El gráfico arriba ilustra que la mayoría de empresas son micro en México.
No sólo debe conocerse el costo, sino hacerlo oportunamente. Ubicar a su empresa en una de las metodologías mencionadas y hacerla evolucionar es vital para la salud financiera de la misma.
francisco.calleja52@gmail.com