“Rembrandt: El Dolor en la Pintura”

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Foto: larazondemexico

1606, Leiden, Países Bajos, los Harmenszoon van Rijn festejan la llegada de su noveno hijo, le llaman Rembrandt, su familia exitosa en los negocios pronto descubre que el niño tiene grandes habilidades artísticas, su padre le facilita los mejores materiales y a los 14 años ya está en la Universidad estudiando arte plástico.

Una característica que lo distinguió fueron sus 54 autorretratos que realizó en un periodo de 40 años, uno de los grandes misterios ha sido resolver en qué se basaba esta necesidad, si era una forma personal de autoanálisis, lo cual es anacrónico si lo aplicamos a la época en que vivió.

El experto en Rembrandt Ernst van de Wetering afirma que fue la manera del artista de expresar con variadas expresiones faciales el estado de ánimo de los seres humanos y a su técnica excepcional se suma el atractivo de la “cara del creador”.

Su obra mas expresiva de el dolor es “Saint Jerome in a Dark Chamber” (1642) en donde el artista logra la máxima expresión de la mente en depresión, ubiquemos su momento histórico antes de pasar a analizar la obra: en los últimos 10 años le sucedieron varios eventos emocionales de importancia: se casó enamorado con Saskia, su prima lejana en 1634, procrearon cuatro hijos, los tres primeros murieron antes de cumplir dos meses, y Titus, el cuarto, nació un año después de que murió la madre del artista de quien era muy cercano. En el primer año de vida de Titus, Saskia enferma de tuberculosis y muere en 1641.

Rembrandt abatido queda a cargo de su pequeño hijo, sumido en la tristeza es que pinta la obra mencionada donde en una habitación muy obscura está St. Jerome sentado frente a un escritorio, su mano izquierda detiene su cabeza en la manera mas típica de la melancolía, a un lado hay un cráneo, todo es lúgubre pero por una esquina entra la luz para iluminar la figura de un crucifijo que cuelga de la pared. Lo que transmite de los afectos humanos es como en medio del sufrimiento trata de hablar del dolor pero la obscuridad no le permite comunicarlo, la luz que entra directo a su cabeza no logra aclarar su mente.

Hasta nuestros días ninguna pintura ha captado el misterio de la tristeza del ser humano.

Después de su viudez su existencia fue cuesta abajo, acostumbrado a vivir por encima de sus posibilidades terminó en bancarrota.

En 1669 muere a los 63 años, poco después de la muerte de su hijo Titus, fue sepultado en una tumba sin nombre en el Cementerio de Westerkerk, Ámsterdam.

En sus palabras: “Practica lo que sabes y esto te ayudará a ver lo que todavía no sabes”

Dra. Yolanda Pica

Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta

Email: ypr2004_5@hotmail.com

Twitter: @YolandaPica

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