Judy Garland: el efecto de las adicciones en las mujeres

Foto: larazondemexico

Hollywood, julio 1947, Judy (25) regresa a casa después de estar grabando una película. Su pequeña hija Liza (dos años) está durmiendo, cuidada por la nana, ella escucha ruidos en una de las habitaciones y lo que ve la rompe de dolor: su amado esposo Vincente Minnelli está teniendo relaciones sexuales con un joven actor, pierde el control rompe un cristal y se corta las muñecas: su primer intento suicida.

Por su mente pasa toda su vida y la repetición de su trauma infantil, públicamente se sabía que su padre era homosexual y abusó de sus alumnos de actuación,  por esa razón tuvieron que dejar su natal Minnesota para ir a vivir a California. Judy Garland decidió divorciarse de Minnelli.

Su vida estuvo marcada por el deseo de las personas que la rodeaban de que fuera diferente. Su madre, una actriz frustrada hizo que sus tres hijas realizaran sus sueños y las incluyó en las obras que montaban ella y su esposo, Garland empezó a actuar antes de los tres años.

Fue la única que hizo una carrera exitosa logrando un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer a los siete años. En ese tiempo los actores eran definidos como “propiedades” de los estudios, a Garland la moldearon como “la chica de al lado”, la convirtieron en la compañera asexuada de Mickey Rooney, tenía una cláusula de moralidad que le impedía acudir a fiestas y tener citas. Cuando llegó a la adolescencia le impusieron una dieta basada en: sopa, lechuga, 80 cigarros diarios para controlar el apetito, anfetaminas para trabajar ciclos de 72 horas y barbitúricos para dormir. A los 14 años el presidente del estudio Luis Meyer la definía en su presencia como: “una pequeña cerda jorobada con coletas”, se la pasaban puliendo su imagen, lo que le causaba gran ansiedad.

Su primer papel protagónico fue “Dorothy” en la película El Mago de Oz (1939) cantó “Somewhere Over the Rainbow”, su dolor interno se conectó de tal forma que ha sido aclamada como la mejor canción de la historia del cine y llevó a la joven actriz a ganar un Oscar por su actuación.

Después de esta primera crisis, a sus adicciones se agregó alcohol. Empezó a llegar tarde a los estudios, para el insomnio le ordenaron morfina.

La lista de substancias iba aumentando y Garland se deterioraba: llegaba tarde a los rodajes o no se presentaba hasta que fue despedida.

Recientemente se ha demostrado que las mujeres responden en forma diferente a las drogas y al alcohol. El grupo de investigación dirigido por la Dra. Nassima Ait-Daoud, psiquiatra y directora de la División de Toxicología en la Universidad de Virginia publicó sus reportes en junio de 2017 en Psychiatric clinics of North America, centrándose en que en el sexo femenino hay grandes diferencias por las hormonas, las fases: fertilidad, embarazo, lactancia y menopausia que impactan el desarrollo de la adicción y vuelven más difícil la recuperación. Ya para 2003 se estimaba que en el mundo occidental el 5.9  por ciento de las mujeres de más de 18 años llenaban los criterios diagnósticos para dependencia al alcohol y a otra droga ilícita. Este número ha crecido en forma exponencial pues la adicción se desarrolla con mayor rapidez que en los hombres.

Además las mujeres no buscan tratamiento por el temor a las consecuencias legales,  en caso de que tengan hijos y al rechazo social.

De acuerdo con el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) el riesgo para desarrollar alcoholismo es en los hombres: 14 bebidas a la semana y en las mujeres : siete bebidas por semana, la razón: las mujeres metabolizan el alcohol en forma diferente que los hombres pues tienen menor cantidad de agua corporal y de enzimas hepáticas para su metabolismo, lo que hace que el alcohol se quede más tiempo en su estómago llevándolas a las consecuencias negativas en su salud como enfermedad hepática, problemas cardiacos y daño cerebral.

Justo fue lo que sufrió Garland: a los 35 años enfermó del hígado en forma irreversible.

Con otras drogas sucede lo mismo, hay mayor riesgo de desarrollar adicciones y no poder curarse.

Pienso que la moda de considerarse iguales a los hombres ha llevado a las mujeres a competir no sólo en el ramo profesional sino en el consumo de alcohol y drogas, perdiendo de vista que somos diferentes y las adicciones nos pueden destruir más rápido.

Garland murió por una sobredosis accidental a los 47 años.

Su cuerpo descansa en el Cemeterio Ferncliff, en Nueva York.

En sus palabras: “Quería creer, e hice todo lo que pude por creer en ese arcoíris que soñaba con recorrer. Pero no pude. Qué se le va a hacer”.

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