Tiger Woods: adicto al sexo

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Foto: larazondemexico

Orlando, Florida, noviembre, 2009. Tiger Woods (34 años) estrella su coche contra su casa; su esposa Elin (30) usó un palo de golf para romper el cristal del vehículo y sacar a su marido que se encontraba inconsciente y en estado de ebriedad. Tras el choque, al menos 10 mujeres aparecieron diciendo que eran sus novias había: camareras, prostitutas y actrices porno; cuando se enteraron de que no eran las únicas, furiosas se dedicaron a hacer entrevistas.

Su esposa poco después le pidió el divorcio y Woods admitió ser adicto al sexo, al juego y al alcohol, por lo que se hospitalizó en el famoso Centro de Rehabilitación “The Meadows”, que se encuentra en Arizona. El tratamiento consiste en 45 días en que los pacientes son monitoreados las 24 horas, les dan terapia equina, yoga, meditación, pero sobre todo, diagnostican  cuáles enfermedades mentales los llevan a tener este tipo de conducta y diseñan una terapia para cada individuo.

Son varios los famosos que han estado hospitalizados en esta institución; recientemente se internó Harvey Weinstein y Kevin Spacey; aquí tenemos un claro ejemplo de lo diferentes que pueden ser quienes se atienden, el primero es un depredador sexual con conducta de psicópata que si declara estar en tratamiento, sólo es para lograr que la ley sea menos dura con él. Spacey, por su parte, vivió en un ambiente disfuncional, con un padre perverso que abusaba sexualmente de sus hermanos, y por su adicción perdió su exitosa carrera profesional.

La conducta sexual compulsiva fue descrita por primera vez hace más de 100 años por el médico alemán Krafft-Ebing. Las clasificaciones psiquiátricas actuales no la incluyen pues la consideran parte de otras enfermedades mentales. Pese a esto, se reconoce que existe cuando los individuos tienen falta de control en su propia sexualidad. Fue definida por el experto en terapia de pareja A. Goodman como una adicción sexual, pues es una conducta que tiene dos funciones: producir placer y dar un escape a una ansiedad interna, lo cual tiene consecuencias dañinas en la vida del individuo, las cuales pueden ir desde ruptura de relaciones amorosas que el sujeto valora, hasta contagio de enfermedades de transmisión sexual. Se presenta por igual en mujeres y hombres, pero su incidencia es poco conocida porque quienes la padecen tratan de mantenerla en secreto.

Los estudios revelan que casi la mitad de los pacientes sufren, además, de episodios depresivos mayores o trastornos de ansiedad.

En marzo de este año se publicó la biografía de Woods, escrita por J. Benedict y A. Keteyian, en donde se revela su difícil infancia: proveniente de una clase modesta, su padre lo inicia en el golf a los dos años depositando en él una presión extraordinaria llamándole el “elegido” y predijo que “cambiaría el curso de la humanidad”, lo cual, en opinión de los autores, hizo que el joven cargara con unas expectativas imposibles. Su éxito, que fue singular, lo llevó a ser el mejor jugador en 11 ocasiones y a los 30 años se convirtió en el primer atleta en ganar más de mil millones de dólares.

Cuesta mucho trabajo tener empatía por alguien que con base en mentiras destruyó a su familia. Pero a partir de su divorcio ha pasado por varias crisis, incluyendo ser arrestado por conducir bajo la influencia de tranquilizantes y analgésicos. En julio de este año, el mundo del golf celebra su regreso.

En sus palabras: “todo se ha debido a mi repetido comportamiento irresponsable. Fui infiel. Tuve aventuras amorosas. Engañé. Lo que hice fue inaceptable, y yo soy la única persona a la que culpar”.

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