A principios de este mes, la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario de la Oficialía Mayor del Gobierno de la CDMX, solicitó al Instituto de Verificación Administrativa, INVEA, el retiro de buzones del Servicio Postal Mexicano con anuncios publicitarios que no cuenten con permiso.
El retiro solicitado se refiere a esos buzones rojos de Sepomex, anclados en la banqueta, lo que los hace una estructura fija, y que cuentan con una estructura arriba con un anuncio publicitario.
El servicio postal que presta el Estado mexicano a travez del organismo público descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes denominado Sepomex, sigue siendo relevante para la comunicación de la población del país.
Sin embargo, la irrupción del internet, con el correo electrónico, y posteriormente los teléfonos inteligentes con plataformas para chats y envíos de audio, video y documentos han significado una sensible disminución de la necesidad de este emblemático servicio público.
La opción de contar con buzones de Sepomex en las banquetas de la CDMX, ahorra costos de traslado y tiempo para usuarios, y debería ser muy usada porque acerca a la casa o al trabajo una oficina de correos, pero debo confesar que nunca he visto que sea utilizados por persona alguna.
Más allá de mi experiencia personal, y de la disminución de la necesidad de ese servicio; fue hace menos de dos lustros que comenzamos a observar la instalación de publicidad en estructuras del servicio postal instaladas en el espacio público.
En la CDMX existe la Ley de la Publicidad Exterior, publicada el 20/VIII/2010; que debería ser una norma jurídica de uso intensivo para las alcaldías en su demandada tarea de recuperar y mejorar el espacio público. Esa norma en su artículo 12 prescribe que la instalación de anuncios requiere licencia, autorización temporal o Permiso Administrativo Temporal Revocable.
Aún más, los artículos 13 y 14 de la mencionada ley, indica que no se pueden instalar en bienes de dominio público, y que en áreas de conservación patrimonial solo procede instalar anuncios denominativos o en instalaciones del Metro, Metrobús o Transportes Eléctricos.
Los buzones de Sepomex, no obstante su obsolescencia o poco uso, son parte de la prestación de una actividad reglada por el Estado mexicano, no así los anuncios publicitarios que deben cumplir con la legislación citadina para su instalación y operación, no hacerlo así, no solo es ilegal, sino provoca contaminación visual y pérdida de ingresos al gobierno local.
Suponiendo que fueron legales las estructuras publicitarias, convierten a los buzones postales en un pretexto, en un parapeto, para que empresas cuenten con mayores espacios en los cuales anunciarse; contribuyendo a la expansión de la jungla de anuncios, vallas o espectaculares que fomentan el deterioro del paisaje urbano.
Las alcaldías y el gobierno de la ciudad, deben ejecutar una consistente recuperación del espacio público, retirando anuncios sin autorización y restringiendo la autorización de nuevos.

