Derivado de la atención que nuestro gobierno está brindando a los migrantes centroamericanos que llegan a nuestro país por la frontera sur, la semana pasada tuve el honor de participar en una reunión de alto nivel en Washington DC, en Estados Unidos.
Un encuentro serio, bien planeado, con dos comitivas equilibradas, preparadas y estructuradas. Parecía una reunión como otras de su tipo; sin embargo, ésta tenía un componente que la hacía muy especial: era protagonizada por mujeres.
La reunión la presidían dos secretarias: por el lado mexicano, Olga Sánchez Cordero; por el estadounidense, Kirstjen Nielsen; el intercambio de ideas contó con la relevantísima participación de una mujer más: la embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena Coqui. Tres mujeres con enorme solvencia profesional sentadas a la mesa, dialogando sobre temas de tremendo interés para millones de habitantes de varias naciones.
Las funcionarias mexicanas provistas, de admirable paciencia, empatía, claridad, experiencia, capacidad de análisis y don de mando. Es importante resaltar que Cordero y Bárcena son las primeras mujeres en la historia de nuestro país en ocupar la Secretaría de Gobernación y la Embajada de México en Estados Unidos, oficinas que hasta ahora habían permanecido representadas por hombres.
El próximo 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, institucionalizado por la Organización de las Naciones Unidas en 1975. En ese marco resulta oportuno reflexionar sobre la presencia y actuación de las mujeres en el sector público. Diversos estudios sugieren la conveniencia de elegir a mujeres en puestos de alta responsabilidad, que se traducen en economía, eficiencia y mejores resultados en diversos campos. Su sensibilidad, conciencia, talento y responsabilidad brindan al sector público un extraordinario valor; sector que hoy se encuentra muy debilitado en distintas áreas y rubros.
A continuación, algunos datos que nos dejan ver en dónde estamos parados en este renglón: un estudio de la CNDH, realizado a las instituciones de la Administración Pública Federal, revela que 53.5% de los empleados en ella son mujeres; en el Poder Legislativo, 36% de sus integrantes son mujeres, porcentaje que contrasta con su poca participación en otros cargos de elección popular, como alcaldías y gubernaturas; el gabinete del Presidente López Obrador es el de mayor número de mujeres en la historia de nuestro país, con ocho: Olga Sánchez Cordero, María Luisa Albores, Josefa González Blanco, Rocío Nahle, Graciela Márquez, Irma Eréndira Sandoval, Luisa María Alcalde y Alejandra Frausto.
Con el paso de los años son más mujeres las que participan en el sector y sus condiciones laborales han ido mejorando; sin embargo, lo conseguido no es suficiente y los prejuicios nos obligan a redoblar esfuerzos.
Más Sánchez Cordero y más Bárcena. Su presencia, liderazgo y desempeño me recordaron que la esperanza de un futuro mejor para México está más viva que nunca a través del trabajo de las mujeres funcionarias del Estado mexicano.