El escritor y sus sombras

5ece207b05d13.jpeg
Foto: larazondemexico

Ernesto Sábato en El escritor y sus fantasmas (Editorial Aguilar, 1963) propone una  manera sugerente de hacer crítica literaria. Fue la edición definitiva de Seix Barral (1979), la que llegó a las librerías de Hispanoamérica y se convirtió en referencia  obligada de lectores que ya admiraban al autor de El Túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador. Textos que, más que todo, tenían algo del “diario de un escritor, consideraciones que los escritores han hecho siempre en sus confidencias y en sus cartas”: Sábato.

Fantasmas del escritor (Galaxia Gutenberg, 2017), del narrador, traductor y articulista, Adolfo García Ortega (Valladolid, España, 1958) es un cuaderno deudor de aquel libro emblemático de Ernesto Sábato. El autor de El mapa de la vida  lo reconoce: “El escritor y sus fantasmas tanto me marcó en mi vida literaria y personal. Su contenido y su estructura, con las divisiones en breves párrafos titulados, más la búsqueda de la profundidad para explicar ‘esas oscuras motivaciones que llevan a un hombre a escribir’”. Aspirar a la develación  de esas obsesiones íntimas desde una conversación de franqueza absoluta y redimida conmiseración.

[caption id="attachment_906886" align="alignright" width="181"] Autor: Adolfo García Ortega. Género: Ensayo.Editorial: Galaxia Gutenberg, 2017[/caption]

Adolfo García Ortega entrega una bitácora de espectros literarios: personajes, circunstancias, escenarios y pasajes desde tonalidades reflexivas que convergen con un prodigioso cosmos de especulativas imaginerías. De Caravaggio a Nabokov, de Wittgenstein a Rushdie, de John Ford a Doctorow, de Julian Herbert a DeLillo, de Álvaro Mutis a Robert Bresson, de Charlie Parker a Cabrera Infante, de Rimbaud a Fernando Pessoa… / Mosaico: bizarro recorrido por incitantes y prolijas coordenadas culturales.

Volumen que es un artefacto colindante, afín,  a los escritos de Roland Barthes en su ‘no-intención’ de configurar una teoría literaria absoluta, que, sin embargo, ronda las esquinas de una propuesta estética de decididos índices por abordar la crítica/interpretación en las líneas de la autoficción. En ese sentido, se vislumbra, una voluntad ética, muy cercana a Michel de Montaigne, Diderot y Rousseau. / Ensayo subjetivo: “Intento de involucrarme como escritor  en las cuestiones que, precisamente en tanto que escritor, me interpelan una y otra vez y ante las que no tengo una postura políticamente correcta, sino más bien algo osada, algo melancólica, incluso algo irónica, y siempre decidida”, indica García Ortega.

Abstraídos esbozos untados de una afinidad desconsolada no exenta de aticismos y provocativas paradojas. Cuaderno que devela a un lector marcado por la curiosidad galopante imbuido en interpolaciones singulares: “Pessoa en el IV Reich”, “Rushdie/Anton”, “Diderot y Marx”, “El Greco y el cómic”, “La Habana para un Guillermo difunto”, “Nabokov, mal lector”, “Una teoría personal de la literatura”, “Nuestro Baudelaire”, “No quiero ser Neruda”, “El horrible conejo gigante”, “Anuncio por palabras”, “Leguineche y Hemingway”, “De Cervantes en Sterne”, “Dos rechazos”…  /(Vaya espléndido retrato de Bird: “Historias de Charlie Parker”). / Fantasmas del escritor, libro diderotiano que expone la exégesis literaria desde la bondadosa virtud que tiene un hombre de bien: un hombre instruido forjado en el buen gusto.

Temas:

Google Reviews