A finales de febrero de 2018 en el equipo de campaña de José Antonio Meade festinaban que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) confirmara: La razón social utilizada por el entonces candidato panista a la Presidencia, Ricardo Anaya, en la compra-venta de un terreno y una nave industrial en Querétaro, era una empresa fantasma, artilugio legaloide para simular como legal una operación irregular.
Al tiempo, funcionarios de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) filtraron a medios el expediente por lavado de dinero en contra de Ricardo Anaya incluido el video de seguridad donde exhibieron sonora mentada de madre del abogado Diego Fernández de Cevallos a quien recibía en la PGR una denuncia de hechos para que la autoridad ministerial deslindara responsabilidades con celeridad ya que acusaban dolo oficial en perjuicio electoral de la campaña panista.
Catorce meses después el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió que funcionarios de la PGR efectivamente vulneraron el principio de neutralidad y alteraron indebidamente la equidad de la contienda presidencial, exigiendo castigos para los responsables.
Para el PAN es una reivindicación tardía, pero valiosa, para su exlíder y aspirante a la Presidencia la resolución de los magistrados electorales es la resurrección. Ahora el horizonte para el queretano es promisorio, sus testaferros controlan estructura y fracciones en el Congreso, el grupo Moreno Valle se extingue desde Puebla, los Calderón-Zavala están fuera y lejos del partido y, de entre los gobernadores azules, con excepción del tamaulipeco Francisco García Cabeza de Vaca, ninguno despunta.
Hoy Ricardo Anaya se rehabilita a distancia, formalmente exiliado en tareas académicas, pero con las riendas del PAN a mano. El discípulo de Gustavo Madero y otros patriarcas azules demostró, desde que se apoderó del partido sacudiéndose compromisos y gratitudes para adueñarse de la candidatura presidencial, que entiende y sabe jugar la grilla partidista y electoral a nivel nacional.
Para 2021 Ricardo Anaya volverá a ser protagonista, la exoneración judicial, la ruina sinfín del PRI y el desgaste que el poder, y el no poder, provocan en Morena y compañía serán los cimientos naturales para construirse de nuevo. Con apenas 40 años a cuestas, a Anaya Cortés le sobran tiempo y circunstancia para buscar la Presidencia en 2024.
La resolución del TEPJF sienta importante precedente para inhibir conductas facciosas desde el poder; para el político beneficiario del fallo, es la señal de arranque para su retorno.
Contra migración, desarrollo. Como comentamos hace una semana, ayer la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presentó con el patrocinio político del canciller Marcelo Ebrard, el Plan de Desarrollo para México y Centroamérica con el que se busca impulsar la región en materia económica, social y migratoria. El plan integra proyectos fundamentales para impulsar a la región y prevenir las causas que generan desempleo y violencia que posteriormente derivan en migración.