Justo cuando el Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguraba en la mañanera que su gobierno “avanza sin guerra, sin exterminios, sin razias y sin masacres para recuperar la paz” y su secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, daba resultados del combate a inseguridad y violencia, 13 policías resultaron muertos y varios más heridos en una emboscada de un grupo armado en el municipio de Aguililla, en Michoacán.
Casi a la misma hora en que los integrantes del gabinete de seguridad fueron convocados a Palacio Nacional para la presentación del informe sobre los “avances de las estrategias de seguridad”, ese puñado de elementos de seguridad era abatido por sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación, que se atribuyó esa matanza.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
De llamar la atención, que el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, como lo ha hecho el Presidente López Obrador con sus antecesores y exfuncionarios, no solamente le niegue “la legitimidad que deberían tener los jueces mexicanos”, sino que los señale de incurrir en actos de “corrupción y nepotismo” que él está decidido a combatir aun con riesgos.
Al justificar la “estrategia de corrupción” que él ha seguido en el alto tribunal, criticada de “aparentes presiones desde el Ejecutivo”, reconoció que, por ello, “estamos corriendo riesgos a pesar de las críticas, si es que queremos que el país cambie, si queremos que el Poder Judicial mejore, se modernice” y dijo que “sólo no corre riesgo aquel que no avanza”.
Habló en la inauguración del Undécimo Encuentro Universitario con el Poder Judicial de la Federación, en el Centro Médico Siglo XXI del Seguro Social, en donde sin hacer mención a la propuesta presidencial al Senado de la República de la terna de quién ocupará el asiento del exministro Eduardo Medina-Mora Icaza, dio a entender que será una mujer.
Fue cuando insistió en que está corriendo riesgos “al combatir la corrupción y el nepotismo, al apostar por la paridad de género en concursos exclusivos para juezas y magistradas, al cambiar la forma en que se educa a nuestros jueces y magistrados, al hacer más rígidos los requisitos para ratificar, y lo seguiremos haciendo porque la única forma de hacer la diferencia en este mundo es corriendo riesgos”.
Habría que recordar que en la sesión en que el pleno del Senado aprobó la renuncia de Medina-Mora Icaza, el guerrerense Félix Salgado Macedonio acusó a éste de “encabezar una banda de delincuentes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación” y que a pesar de su dimisión “siguen ahí algunos ministros, magistrados y jueces sospechosos, que otorgan amparos que dan libertad a los delincuentes y los protegen”.

