En el día tras día (18) (Agresiones e intimidaciones)

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Foto: larazondemexico

Tratando de explicarnos el porqué de las agresiones, intimidaciones e insultos al personal de salud conversamos con Alexandra Hass y Jorge Israel Hernández, especialistas en temas de derechos humanos, discriminación y migración, entre otros. (El presente Quebradero se basa en esta conversación).

Concurren muchas variables en el proceso. Aparecen elementos que nos definen como personas y como sociedad. Existe también una exigencia derivada de una estructura en que los ciudadanos nos la hemos pasado bajo la premisa de vivir para recibir.

Somos una sociedad que discrimina. Alexandra Hass pone un ejemplo que termina por definirnos. Siendo que somos un país migrante la paradoja es que somos una sociedad que se opone a la migración, particularmente con estudios de los últimos dos años basados en la migración centroamericana hacia EU.

Tendemos a discriminar con gran facilidad y nuestra historia nos dice que esto no es nuevo, forma parte de nuestra idiosincrasia y nuestra evolución. Por un lado, nos mostramos abiertos y cercanos, pero subyace una actitud discriminatoria con todo lo que nos es diferente o nos causa dudas, las cuales vienen y nos provocan altos niveles de inseguridad.

De alguna u otra forma son rasgos que nos definen y que en situaciones como las que vivimos aparecen y nos llevan a reacciones inesperadas, las cuales en el fondo tienen que ver con nuestra personalidad e ideología; reiteramos, de alguna otra forma es lo que somos.

Se presenta también una reacción que puede tener que ver con la incomprensión de lo que está pasando. Presuponer que las y los médicos, las y los enfermeros, las y los camilleros son responsables de lo que pasa es absurdo y es perder de vista que es el personal de salud  precisamente quien puede con su trabajo darnos la vida, ante lo que puede ser nuestra muerte.

Es muy probable que también se estén pasando por alto las condiciones adversas en que se están haciendo las cosas. Los primeros en correr el riesgo son quienes están en los hospitales, quienes atienden a los enfermos, y quienes pueden llevar el contagio a sus propias familias.

Las agresiones manifiestan el cúmulo de contradicciones de nuestra sociedad. Se ataca a quien pone todo su empeño y conocimiento para resolver problemas, no para provocarlos.

Jorge Israel Hernández plantea que otra variable que hay que considerar es la que tiene que ver con información sobre Covid-19. Hay muchas contradicciones y en algunos casos la dinámica de los estados es distinta a la planteada por la Secretaría de Salud.

Seguimos sin tener cohesión interna en varios niveles, empezando por el informativo, lo que provoca libres interpretaciones, a lo que se suma la confusión que se establece bajo nuestro proceso ideológico, formativo y de hábitos.

Más de un integrante del personal de salud se siente además desprotegido. Por un lado, trabajan con lo que pueden y por el otro, andan exponiendo sus vidas. Han surgido varias campañas, entre ellas una de la UNAM, que busca ayudar “a los residentes médicos que están en la trinchera”.

No sabemos bien a bien en qué etapa nos encontramos, nos dicen que andamos entre la fase dos y tres, pero entre que es una cosa y otra nos está apareciendo lo mejor y lo peor de nosotros mismos.

No tiene sentido alguno señalar para todo al Gobierno. Tenemos que reconocer que la crisis está siendo enfrentada por un extraordinario equipo de especialistas, llegará el tiempo del balance.

Hay que entender que uno de los componentes es la autoridad y el personal de salud al cual tenemos que respetar y apoyar.

El otro componente somos nosotros, la pelota está en nuestra cancha más de lo que imaginamos.

RESQUICIOS.

Sin la menor duda se debe investigar al sexenio pasado. Todo indica que la maquinaria va tras Luis Miranda, el siguiente en la mira podría ser Peña Nieto. Nada es casual, la investigación en sí y, sobre todo, el momento escogido.

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