DESDE EUROPA

Europa timorata ante acciones militares en Venezuela

Héctor Badillo. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Héctor Badillo. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Lo que hace Estados Unidos en territorio venezolano es totalmente ilegal, va en contra del Derecho Internacional y deja expuesto a cualquier país del mundo a ser invadido en beneficio exclusivo del imperialismo estadounidense.

El gobierno neocolonial de Donald Trump no oculta sus intenciones económicas, las que motivaron la detención de Nicolas Maduro y su esposa el pasado fin de semana. Quieren el petróleo venezolano y lo van a saquear porque nadie les impide actuar con impunidad dejando muertes, destrucción, detenciones y violaciones a la soberanía e independencia venezolana. Estados Unidos se planta como quien manda en América.

Es tanta la prepotencia e injusticia del gobierno estadounidense que Trump sale en televisión nacional a decir que sus empresas van a regresar a territorio venezolano para hacerse del oro negro, la energía y las riquezas minerales de la tierra para que la abundancia fluya hacia Estados Unidos.

No es ninguna sorpresa la acción estadounidense en Latinoamérica, en Medio Oriente y en África donde ha derrocado e impuesto gobiernos según sus necesidades por medio de incursiones militares directas y operaciones indirectas como golpes de Estado, apoyo a grupos armados, financiación a opositores y otras formas de injerencia política y militar.

Los europeos han reaccionado de manera tibia e institucional a los bombardeos en Venezuela y la detención del presidente Maduro y su esposa. Llaman a la contención y a la defensa del Derecho Internacional y la Carta de la Naciones Unidas, pero son pocos los que condenan firmemente lo sucedido en suelo venezolano.

La Unión Europea llamó a la moderación tras asegurar que siguen muy de cerca lo que sucede en Caracas y se han limitado a deslegitimar el gobierno de Maduro, argumentando que defienden desde hace tiempo una transición pacífica, cuando los hechos muestran una barbarie, un abuso y una injusticia.

En Europa también suenan la alarmas ante la acción estadounidense para desarticular el régimen de Venezuela e implantar un gobierno títere, llámese como se llame él o la sucesora.

Parece que los límites se borran una vez que el régimen represor estadounidense decide poner también sus intereses por delante de las leyes internacionales, como en Groenlandia, propiedad de Dinamarca, en donde resuena en las cabezas europeas que en cualquier momento también les puede tocar a ellos.

Ben Saul, relator especial de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Lucha contra el Terrorismo ha sido una de las pocas voces que han pedido cuentas al magnate por “la agresión ilegal de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro ilegal de su líder y su esposa. Cada vida venezolana perdida es una violación del derecho a la vida. El presidente Trump debería ser sometido a una censura política e investigado por los presuntos asesinatos”, así lo escribió el alto funcionario en su cuenta de X.

Antes este panorama, lo que queda claro es que el gobierno de Donald Trump no actúa en contra del narcotráfico, ni la defensa de la democracia y los derechos humanos. Es el mismo cuento que han querido vender a lo largo de la historia reciente para seguir invadiendo territorios en todo el mundo y la advertencia contra México la ha dicho varias veces, por lo tanto debemos estar prevenidos y rechazar cualquier intervencionismo.

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