No hay manera de que el chavismo, y lo que queda del madurismo, puedan ser hechos a un lado de tajo. No hay forma porque están metidos en Venezuela como parte de la cotidianidad de la vida de años y porque están enquistados.
La plena transformación democrática de Venezuela va para largo. La presidenta en funciones Delcy Rodríguez, todo apunta a que debiera ser parte de dicho proceso de transformación. Hasta ahora no hay otro cambio en la estructura de gobierno de Venezuela, de no ser lo que puede provocar el secuestro de Nicolás Maduro y su mujer.
La transformación de Venezuela pasa por lo que acabe decidiendo la clase gobernante y los militares, y lo que inevitablemente ande pensando Donald Trump.

“El jalón de orejas” a Nahle
El presidente lo entiende y le da tiempo para actuar, por ahora tiene más o menos el control de la situación. Necesita con quién entenderse. El equipo de Maduro tenía pleno control de las estructuras organizativas y de gobierno. Delcy Rodríguez, en su papel de vicepresidenta, acompañaba el desarrollo cotidiano, lo que se presume le da capacidad para entender lo que sucede y para hacer una voz convocante, que sí que se necesita, para tener un mínimo control en el país.
Por ahora no queda claro si Trump quiere acabar en definitiva con el chavismo. Hacerlo será una tarea en verdad complicada. Millones de venezolanos han acompañado la gobernabilidad del país en las últimas décadas por las razones que se quiera.
Venezuela se desarrolló a través de una democracia dirigida y un férreo régimen interno que no permitió el ensanchamiento de las libertades, los derechos humanos y el desarrollo de una pluralidad democrática.
Las últimas elecciones han sido la manifestación más palpable de todo ello y un elemento fundamental en el deterioro de la imagen, y en algún sentido, de la gobernabilidad de Nicolás Maduro.
Los ciudadanos no han salido de sus casas estos días. Saben bien lo que en este momento está pasando en su país y saben lo que puede pasar en las calles con las juventudes bolivarianas que en algunos casos andan desatadas y en busca de algo así como venganza.
El futuro es definitivamente incierto. ¿Cuánto tiempo puede mantenerse una situación como la actual en donde se encuentran diferentes actores políticos que juegan un papel fundamental y que tienen peso propio? Los militares se pueden ir convirtiendo en el fiel de la balanza. Son parte del chavismo, pero también hay divisiones internas, las cuales en algunos casos, se manifestaron en favor de la oposición.
No se sabe por ahora qué tan cohesionada y fuerte está la oposición venezolana, más allá de las versiones sobre el papel de María Corina Machado en estos días, no ha quedado claro cómo está siendo vista al interior de Venezuela.
Muchos, a pesar de las simpatías que le tienen, no compartían su propuesta de intromisión de EU. El costo de sus manifestaciones pudo generar simpatía externa, pero al interior del país se han venido dando muchas críticas. En general, los venezolanos no querían por ningún motivo que se metiera en su país el gobierno de Trump.
Todas las acciones e intimidaciones previas al secuestro de Maduro fueron en general fustigadas y rechazadas por los ciudadanos.
No hay manera por ahora de pensar en elecciones. Los principales actores políticos venezolanos tienen que ponerse de acuerdo. Sigue sin quedar del todo claro qué quiere hacer EU. Trump no puede minimizar las posibles movilizaciones sociales, porque recordemos que ésta es una de las máximas en la gobernabilidad del chavismo y de la época de Maduro.
Digamos que en Venezuela casi todo sigue igual, la diferencia es que ya no está Nicolás Maduro y su esposa.
RESQUICIOS.
Sería lamentable que por el accidente del Tren Interoceánico todo quedará en pagar indemnizaciones sin que se hiciera una investigación a fondo siendo que hay elementos para hacerlo. Cada vez va quedando más claro que las víctimas van teniendo motivos para denunciar.

