LAS BATALLAS

El adoctrinamiento chavista… en México

Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Durante más de una década los gobiernos de derecha de México combatieron una vigorosa estrategia de adoctrinamiento que buscó alinear a jóvenes, organizaciones sociales y políticos mexicanos en el pensamiento de una Revolución Bolivariana que impulsaron en la región, durante más de 26 años, Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

No es extraño que hayamos visto a mexicanos enfurecidos reclamando ante la Embajada de Estados Unidos en México por la extracción de Nicolás Maduro y su esposa, realizada el pasado fin de semana por fuerzas militares estadounidenses en el corazón de Caracas. No es un asunto exclusivo de solidaridad sino de una añeja labor chavista en México.

Durante años la derecha mexicana gobernante, en las figuras de Vicente Fox y Felipe Calderón, tuvieron una dura batalla ideológica con el régimen de Chávez y Maduro, que no pudieron mantener con el triunfo primero de Enrique Peña Nieto, que siempre fue respetuoso, al menos en público, de Chávez, y después de Andrés Manuel López Obrador.

Pero incluso esos gobiernos de derecha utilizaron los cuerpos de inteligencia del Estado Mexicano y las instituciones de seguridad para desvirtuar al régimen venezolano por sus operaciones en México.

Demos un vistazo, de algunas acciones que confirman la injerencia del régimen venezolano en México:

Archivos de inteligencia, generados por el antiguo régimen mexicano, daban cuenta del activismo de adoctrinamiento chavista en México a través de un dialogo permanente de personajes venezolanos con grupos de izquierda, la creación de “Círculos Bolivarianos”, la implementación de programas sociales y misiones de “solidaridad” con algunos políticos.

Cuando el lopezobradorismo llegó al poder, la relación con Venezuela y Cuba se fortaleció, incluso el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, fue orador en la Plaza de la Constitución, previo al Desfile Militar por el 211 Aniversario del Inicio de la Independencia de México, antes sólo un mandatario extranjero había hablado en el Zócalo: Charles de Gaulle.

En 2004, la embajada Venezolana en México tuvo una abierta simpatía por un cambio de régimen en México y primero el embajador Lino Martínez y luego el embajador Vladimir Villegas, hicieron expresiones publicas que molestó a los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Los hermanos Emiliano Vladimir y Alejandro Ramos Hernández, quienes alcanzaron diputaciones y cargos de alto rango en gobiernos morenistas del sur-sureste, fueron los principales promotores de la Misión Milagro en territorio mexicano.

Esa Misión Milagro se encargaba de identificar a personas de escasos recursos con cataratas, llevarlas a Venezuela para que fueran operados por cirujanos cubanos y recibieran una amplia explicación de la Revolución Bolivariana para que la difundieran en sus comunidades.

“Un informe de seguridad sensible sugiere que el Gobierno de México estaba preocupado porque los pacientes de la Misión Milagro recibían sesiones informativas pro-Venezuela y anti-EE UU como parte de su estancia”, se deduce a partir de un telegrama realizado por la Embajada de Estados Unidos el 27 de octubre de 2008 que tenía como destinatarios los Departamentos de Justicia del Trabajo, del Tesoro, de Comercio y la DEA.

En ese mismo 2008, el gobierno de Felipe Calderón cerró la puerta a esta labor que había atendido a más de 400 mexicanos de seis entidades: Yucatán, Quintana Roo, Tabasco, Hidalgo, México y Tlaxcala y se fortaleció un programa espejo en el IMSS y en hospitales del sector público.

Así pues, la Revolución Bolivariana se impulsó fuerte en México a través de cuatro ejes de acción: “La revolución antiimperialista; la revolución democrática-burguesa; la contrarrevolución neoliberal; y la pretensión de llegar a una sociedad socialista del siglo XXI”.

Incluso -todo con base en información de inteligencia del viejo régimen mexicano- unas 20 organizaciones sociales como el Frente Popular Francisco Villar y el Ejército Popular Revolucionario tenían una fuerte relación con los promotores de la Revolución Bolivariana en territorio mexicano.

Un informe del CISEN refería: “Representaciones de esta naturaleza encuentran espacios entre líderes de organizaciones que se catalogan de izquierda con el propósito de realizar un trabajo de penetración entre los sectores estudiantil, obrero y campesino a fin de generar acciones de resistencia sin filiación partidista”…“para cambiar el modelo al socialismo”.

El régimen de Chávez y su amigo Maduro fue draconiano al defender su expansionismo ideológico, incluso llegó a expropiar empresas mexicanas como MINSA y CEMEX -tres plantas de cemento y 33 de concreto-, con la primera se mantiene un litigio pues no se ha indemnizado después de más de 10 años y con la cementera se alcanzó un acuerdo económico después de varios años.

En su momento, un personaje referente de la izquierda latinoamericana, Cuauhtémoc Amezcua Dromundo, me dijo que el movimiento de Venezuela coincide con el de muchos países de la región que buscan su segunda y definitiva independencia “ahora respecto al imperialismo norteamericano”.

Decía que “la propaganda de la derecha” ha querido presentar a Chávez como un dictador y de adjudicarse la acusación de interferencia; “hay un proyecto solidario entre muchos pueblos de América Latina, pero a nivel de fuerzas organizadas y con fuerza de gobierno en México no hay nada en que sustentar una interferencia”.

La lucha entre la derecha mexicana -que, ojo, no está debilitada- ante el régimen de Maduro y la revolución Bolivariana se mantiene, pero también desde el otro lado, se concretaron los apoyos de grupos mexicanos que darán la batalla para defender, al menos en las calles a un régimen que desplazó a 8 millones de venezolanos y hundió en la pobreza a su población.

RADAR

PAPELÓN. Apenas comienza en año y el gobierno de la zacatecana que gobierna Veracruz, Rocío Nahle, esta hundida en una serie de crisis. La más reciente que atrajo los reflectores nacionales fue el proceso que inició la Fiscalía del Estado, a cargo de Lisbeth Jiménez Aguirre, contra el periodista Rafael León de terrorismo.

Decidiendo sobre las rodillas, como todo lo que hace Nahle, decidieron cortarle la cabeza a la fiscal regional para la zona sur del Estado, Karla Díaz Hermosillo, quien llegó al cargo en 2024. Una medida que se toma luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum haya cuestionado la detención y sostenido que en México no hay terrorismo

Vale la pena recordar que la fiscal estatal Lisbeth Jiménez Aguirre inició su encargo en diciembre pasado, luego de un proceso legislativo desaseado que otorgó al Ejecutivo local (Nahle) mayores controles para la designación y destitución del Fiscal del Estado, tras esas reformas legales, la entonces fiscal Verónica Hernández Giadáns, renunció.

Todo mal, todo mal en Veracruz.

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