ANTROPOCENO

Narcopolítica real y fake news

Bernardo Bolaños. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

El gobierno de Estados Unidos no sólo retira visas a políticos extranjeros de turbia reputación. Cinco expertos europeos, incluido Thierry Breton (famoso excomisario francés de la Unión Europea), perdieron su visa en diciembre de 2025 por promover y aplicar la ley europea de servicios digitales. Ésta busca poner límites a excesos en Internet, pero Trump dice que censura a las empresas de su país.

La oposición mexicana asegura que la revocación de visas a más de 50 políticos mexicanos, el año pasado, es prueba de una connivencia generalizada de Morena con el crimen organizado. A falta de pruebas concretas, recurre a las opiniones de columnistas y youtubers inflados con bots. O, peor, propaga por chats de WhatsApp teorías de la conspiración que no sostiene en público. Por ejemplo, que los grandes proyectos de infraestructura de la 4T en México y la reforma judicial fueron supuestamente diseñados, respectivamente, para el trasiego de drogas y para garantizar impunidad a narco políticos. Grave acusación y tan falsa como decir que el atentado a Trump en 2024 o la captura de Maduro no fueron verdad, sino teatro. Narrativas absurdas que políticos mitómanos comparten como “información privilegiada”.

Que existan obras hechas al aventón no es evidencia de un narcoestado ¿Algún poderoso capo del crimen organizado querría que su mercancía se descarrile? Si aeropuertos, trenes o puertos fueran diseñados para el tráfico de drogas, sobrarían pruebas, y en vez de eso, hay proyectos turísticos y de desarrollo explícitos. La reforma judicial fue un golpe directo contra la separación de poderes, pero, lejos de garantizar la impunidad de los cárteles, está llevando a que los jueces acaten obedientemente las decisiones punitivas (incluyendo las que exige la opinión pública con base en juicios mediáticos).

Los criminales no buscan infraestructura altamente visible, controlada por el Gobierno federal y saturada de vigilancia militar, aduanera y de inteligencia; prosperan gracias a rutas informales, autoridad fragmentada y corrupción local.

De la misma manera, la reciente “noticia” de que Washington exige la entrega de narco políticos no proviene de filtraciones en Estados Unidos, sino de corresponsales del Wall Street Journal y el New York Times en México que citan a políticos mexicanos y que son… retomados en México. Filtración local (anónima y vaga) publicada en inglés para luego regresarla a México como “revelación”.

El problema de México no es la captura total del Estado (esa “abstracción mitológica” como la llamó Foucault), sino las complicidades humanas concretas: funcionarios que no combaten al crimen o que se alían con él. Pero, desde luego, existen los que sí lo apañan.

Ahora que se discute la reforma electoral, la intervención del crimen organizado en las elecciones es un tema central. Pero la narrativa del narcoestado no sirve para incluir alguna medida efectiva, es un mero proyectil retórico de una oposición fallida. Lo que se requiere es facultar al Instituto Nacional Electoral (INE) para actuar firmemente cuando la Fiscalía General de la República (FGR) aporte pruebas concretas sobre casos concretos de intervención del crimen organizado en los comicios.

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