LAS CLAVES

Ay, del amor

Carlos Olivares Baró. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Carlos Olivares Baró. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El amor y sus bifurcaciones. El amor y sus complicidades. ¡Ay, del amor! Siempre, por estos días de febrero, regreso a Xavier Villaurrutia y me sumerjo una vez más en esa obra maestra de la lírica en lengua española: Amor condusse noi ad una morte. Las definiciones del autor de Nostalgia de la muerte para designar ese cauteloso, secreto y recóndito sentimiento nos conducen a la geografía de la incertidumbre y de las vacilaciones. “Al final todo lo que importa es el amor”, reza una expresión popular. Pero, ¿qué es el amor? “Porque amar es, al fin, una indolencia/ una angustia”: responde Villaurrutia. ¿Amar, reconstruir? ¿Amar, una insólita lujuria? El poeta chileno Gonzalo Rojas se lo pregunta a Dios: “¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida/ o la luz de la muerte?”.

Amor derramado en la desnuda espuma de un polvo revocado por la lluvia en desafío por las ásperas espinas de la geografía del torrente: tempestad del insomnio. Amor abriendo los portones del olvido en el hechizo letal del azogue: balada entre los cánticos de la floresta moribunda. Amor veloz: ráfaga sobre la amada, animal-hembra de la noche. “¡Ay del amor que, cargado de sed, / vuela, se posa y se marcha otra vez! / ¡Ay de los sueños que van a morir en el mar! / ¡Ay de mí!”: canta el trovador Mike Porcel.

El amante le pregunta al amado: ¿Cómo sujetar mi alma para / que no roce la tuya? / ¿Cómo debo elevarla /hasta las otras cosas, sobre ti? // Pero todo aquello que tocamos, tú y yo /nos une, como un golpe de arco, / que una sola voz arranca de dos cuerdas. / ¿En qué instrumento nos tensaron? / ¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido? / ¡Oh, dulce canto!”: Rainer Maria Rilke.

Amor condusse noi ad una morte: pocas veces se ha discurrido con tanta belleza, perplejidad, zozobra, irresolución y misericordia por los atajos del amor. Aquí dejo algunas estrofas para que los amantes las pregonen hoy y siempre a los cuatro vientos. Para que se pronuncien en los susurros de todas las desidias de las ascuas de los ardores. José Martí rotuló: “Sólo el amor engendra melodías”. Villaurrutia tantea en los acasos: el amor nos acarrea a las orillas del rio Cocito para cerrar los ojos, /y dejar que el sueño invada nuestro cuerpo:

“Amar es una angustia, una pregunta, /una suspensa y luminosa duda; /es un querer saber todo lo tuyo / y a la vez un temor de al fin saberlo. //Amar es reconstruir, cuando te alejas, /tus pasos, tus silencios, tus palabras, / y pretender seguir tu pensamiento /cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas. //Amar es una cólera secreta, /una helada y diabólica soberbia. // Amar es absorber tu joven savia /y juntar nuestras bocas en un cauce /hasta que de la brisa de tu aliento /se impregnen para siempre mis entrañas. //[...]// Amar es una sed, la de la llaga /que arde sin consumirse ni cerrarse, /y el hambre de una boca atormentada / que pide más y más y no se sacia. //Amar es una insólita lujuria /y una gula voraz, siempre desierta. // Pero amar es también cerrar los ojos, /dejar que el sueño invada nuestro cuerpo /como un río de olvido y de tinieblas, /y navegar sin rumbo, a la deriva: /porque amar es, al fin, una indolencia”. El poeta Claudio Rodríguez escribe: “Y yo te veo porque yo te quiero. / Es el amor que no tiene sentido. /El polvo de la espuma de la alta marea”. Ay, del amor...

Nostalgia  de la muerte
Nostalgia de la muerte ı Foto: Especial

Nostalgia de la muerte

Autor: Xavier Villaurrutia

Género: Poesía

Editorial: FCE

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