Hasta Palacio Nacional han llegado varias denuncias en contra de un funcionario público del “segundo piso”, de la llamada Cuarta Transformación. Un funcionario considerado “menor”, pero que, me dicen, se ha dedicado a sembrar terror entre vecinos del municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, que gobierna actualmente el morenista Adolfo Cerqueda Rebollo.
El personaje denunciado es Ricardo Ruiz Flores, quien, a principios de este año, fue nombrado por Cerqueda Rebollo como coordinador territorial Zona Poniente, pero que lleva colaborando con el partido, en dicho municipio, desde hace ya varios años.
Ricardo Ruiz, como no podría ser de otra manera, es parte de una organización local satélite del partido en el gobierno llamada Mosiac y, entre sus funciones, está la de ser un grupo de choque y acarrear simpatizantes para llenar el Zócalo cuando así se requiere.
Despojo de propiedades, vecinos amedrentados y fabricación de delitos son algunas de las funciones que lleva a cabo este personaje, mismas por las que, tal y como le cuento, ha sido denunciado, incluso, con la propia Presidenta Claudia Sheinbaum.
Uno de los casos más escandalosos ocurrió en julio de 2024, cuando el hoy coordinador Territorial Zona Poniente de Nezahualcóyotl, con ayuda de la fiscalía mexiquense, fabricó delitos —extorsión y asociación delictuosa— a Abraham Méndez, un hombre que se dedicaba a manejar un taxi de aplicación y quien se negó a entregarle su propiedad.
Pese a los intentos de la familia para liberarlo, con todo y que han presentado videos, audios y documentos que acreditan la pertenencia legal del inmueble, dos años después, Abraham sigue preso y ésta semana tendrá una audiencia más en la que intentará librarse de las garras de los delitos imputados por el funcionario municipal.
Mientras la causa penal NEZ/CAJ/ANE/062/196932/24/07 sigue su curso, me cuentan mis fuentes en estas cloacas que el coordinador Territorial negocia con la familia de la víctima para desistirse de las denuncias y que pueda dejar la celda que ocupa en el penal Neza-Bordo. El costo, casi un millón de pesos más la propiedad en cuestión.
Ruiz Flores no es ningún desconocido, aparece en todos los eventos detrás del presidente municipal de Neza y hasta en las llamadas “Mesas de Paz”, donde comparte espacio con el comisario general de Seguridad Ciudadana del municipio, Vicente Ramírez García.
“Involucran a los propietarios en denuncias, mientras se meten a las casas y gestionan la usurpación de los predios con funcionarios y líderes de grupos locales”, dice una de las cartas que han sido enviadas a Palacio Nacional para denunciar los actos de este señor y que todo parece indicar, que son del conocimiento del mismo gobierno municipal.
En el documento con folio 20250212C6CKKH y con la firma de funcionarios de Atención Ciudadana, la administración federal le dice a los denunciantes que “el Gobierno de México agradece su confianza y colaboración en la construcción de un mejor país para todos a través de la Cuarta Transformación de México”.
Con todo y las denuncias, el 10 de marzo pasado, Adolfo Cerqueda Rebollo asistió a Palacio Nacional para un encuentro con Claudia Sheinbaum y 61 alcaldes y alcaldesas de los municipios prioritarios del país.
La pregunta es: ¿Acaso las autoridades federales siguen sin enterarse del terror con el que viven los vecinos de Nezahualcóyotl? ¿O ya lo sabe y decide voltear para otro lado?
En el baúl. Vaya que eso de los fideicomisos chuecos es como la versión 4T del Pemexgate. El pasado 4 de abril, Claudia Zavala, Dania Ravel y Jaime Rivera concluyeron su etapa como consejeros del INE; les tocó una época turbulenta con la llegada de Morena al gobierno. Los tres coincidían en algo, en que la cólera con la que los atacaron desde Palacio fue por la investigación de un fideicomiso que, se supone, ayudaría a damnificados del sismo de 2017, pero con el que se terminó triangulando una millonada de dinero en efectivo —78 millones de pesos— que, todo apunta, fue usado para fines electorales en 2018.
Aunque el INE hizo una investigación muy sólida y sancionó económicamente al partido, el Tribunal Electoral, ya con AMLO como presidente electo, echó para atrás la multa impuesta. Un par de años después, la UNAM hizo una investigación que respaldaba los hallazgos del INE. Fue este episodio el que puso al árbitro electoral como blanco del entonces presidente y a las consejerías valientes, como las de Zavala, Ravel y Rivera, en el ojo del huracán. Con su despedida, se va un contrapeso muy necesario para la vida democrática del país.
Basta por hoy, pero el próximo lunes… regresarééé!!!