PESOS Y CONTRAPESOS

¿Mandato dual? (3/5)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

¿De qué manera puede un banco central estimular el crecimiento de la economía? Practicando lo que llamo, por el economista inglés John Maynard Keynes (1883–1946), la receta keynesiana.

Lo primero que hay que tener en cuenta, al analizar dicha receta, es que el crecimiento de la economía se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios para el consumo final, que depende de las inversiones directas, las que los empresarios destinan, precisamente, a la producción de satisfactores, inversiones que dependen de la confianza de los empresarios para llevarlas a cabo, confianza que depende de variables que van, desde la provisión de energía y agua, pasando por la infraestructura de comunicaciones y transportes, hasta el Estado de derecho.

¿En qué consiste la receta keynesiana? En que el Gobierno gaste más, financiando ese mayor gasto, no con más impuestos, tampoco con más deuda, sino con producción de dinero proveniente del banco central, para lo cual el Gobierno debe poder obligar al banco a producirlo y dárselo para que lo gaste.

Si el Gobierno gasta más, y nadie más (familias y/o empresas) gasta menos, aumenta la demanda total por bienes y servicios, lo cual, si hay capacidad productora ociosa (fábricas cerradas, maquinaria apagada, materia prima embodegada, trabajadores desempleados), y si los empresarios deciden poner a producir a los factores de la producción ociosos (los trabajadores desempleados, la materia prima embodegada, la maquinaria apagada, las fábricas cerradas), el resultado será una mayor producción de bienes y servicios, un mayor crecimiento de la economía.

Para que la receta keynesiana funcione, y dé como resultado un mayor crecimiento de la economía, deben cumplirse cuatro condiciones. 1) Que el Gobierno gaste más sin que nadie más gaste menos, para lo cual se requiere que ese mayor gasto se financie, no con más impuestos (lo que el Gobierno gasta de más los contribuyentes lo gastan de menos), no con más deuda (lo que el Gobierno gasta de más sus acreedores los gastan de menos), sino con producción de dinero de parte del banco central. 2) Que el gobierno pueda obligar al banco central a producir dinero y dárselo para que lo gaste. 3) Que haya capacidad productora ociosa, que permita responder, con mayor producción y oferta, a los aumentos en la demanda, consecuencia del mayor gasto gubernamental financiado con producción de dinero. 4) Que, suponiendo capacidad productora ociosa, los empresarios decidan utilizarla para aumentar la producción, y así lograr un mayor crecimiento de la economía, pudiendo decidir, en vez de aumentar la producción, aumentar los precios (inflación).

En México, ¿están dadas las condiciones para aplicar con éxito la receta keynesiana? No, comenzando por la autonomía del Banco de México: el Gobierno no puede obligarlo a producir dinero y dárselo para que lo gaste, tal y como lo establece el Artículo 28 constitucional: “El Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones (…) Ninguna autoridad podrá ordenar al banco conceder financiamiento”, que no sería un préstamo sino un regalo.

En México no es posible la aplicación de la receta keynesiana, lo cual no quiere decir que el Banco de México no cuente con otra opción para intentar incentivar el crecimiento. ¿Cuál? Continuará.

Temas:
TE RECOMENDAMOS:

Google Reviews