No es que a lo largo del Mundial no haya pasado nada en el país. Lo que sucede es que a pesar de que duró poco tiempo en México, la afición por el futbol es significativa por innumerables motivos. Los partidos en EU se seguían de manera intensa sin importar que los nuestros estuvieran fuera.
Somos un país futbolero, a pesar de que sigamos siendo de media tabla con participaciones emocionantes y esperanzadoras, como pasó durante el Mundial.
De todo lo que ha pasado en el país a lo largo de este mes y medio hay registro. Lo que pasa es que a partir de ahora habrá más acuosidad sobre ello, ahora se podrá concentrar la atención en temas de primera importancia y que definen o agudizarán escenarios en el corto y mediano plazo.

• Fin de la tregua, si es que la hubo
Seguimos y seguiremos bajo la dinámica de tener como gran eje de nuestros asuntos y problemas a EU. Todo pasa por la relación, es la que presiona desde fuera y que coloca al actual gobierno bajo tesituras adversas.
En lugar de haber ido dándole la vuelta al tema de la relación de políticos y el narcotráfico nos hemos enredado aún más. Las respuestas no han sido satisfactorias, más bien han tratado de defender a quienes han sido señalados sin que se advierta la más mínima autocrítica o investigación.
Éste es el gran problema, porque además no hay un camino de salida fácil. El mejor ejemplo de ello es el enredo de la gobernadora de BC con los audios, en donde se le escucha preocupada y atemorizada ofreciendo todo tipo de facilidades para poder salir de sus problemas.
Quizá la visa no sea el único problema que tenga la gobernadora. Tiene en su pasado observaciones que pasan por quien fue su pareja, de la cual se separó de manera trompicada. El asunto no se ve que vaya a resolverse de manera sencilla, por más que siga Marina del Pilar bajo un manto de ayuda y protección.
Es a todas luces cuestionable que en lugar de que se pongan a investigar lo que dijo en el audio, se exonere y consideren que es algo menor lo que está pasando. No hay día en que hable la gobernadora en que de nuevo se meta en problemas.
Ayer de plano reconoció que le engañaron a través de gestores, y de nuevo se trató de colocar toda la problemática en función de las formas en que se dieron las cosas, pasando a segundo plano el contenido de la conversación ya sea que haya sido un gestor o un engaño.
Por más que se cruce el caso de Ernesto Ruffo, no hay manera de que pasen a segundo plano los audios de la gobernadora. Si el gobierno quiere demostrar que el caso de Ruffo no es político, lo que tendría que hacer es echarse para adelante con Marina del Pilar; todo esto, presumimos, no dejan de ser sólo buenos deseos.
Pasado el Mundial podrían abrirse más frentes. Habrá, obviamente, una mayor concentración en algunos asuntos que ocuparán una presencia significativa en medios y redes. La canasta de la gran cantidad de temas entre México y EU se está desbordando.
No va a ser posible dejar que se siga llenando sin ir resolviendo algunos. Tarde que temprano llegará el momento de tomar decisiones, las cuales, en más de algún caso, difícilmente podrán ser sencillas. Más bien habrá que tomar riesgos, no tiene sentido dejar las cosas al garete en medio del pateo al infinito del bote.
Con el T-MEC encima con un Trump que vive amenazando, pero no sabe qué hacer sin él, con las elecciones en EU del primer martes de noviembre, y con las prepreprecampañas en el país se nos vienen días difíciles, sin olvidar los rudos problemas económicos que se avecinan.
No hemos dejado de estar en nuestra terca realidad, lo que pasa es que ahora no vamos a tener con qué distraernos.
RESQUICIOS.
Al final, lo mejor fue que la Presidenta asistiera a la final del Mundial. México es organizador del evento y tenía que hacer acto de presencia. Lo que es cuestionable fue el argüende que se armó con que si iba o no a la inauguración y a los partidos del Tri; se veía remoto que pasara la prueba del estadio.

Ejército, al rescate

