En plena década de los ochenta, Pepsi crecía con la campaña del Pepsi Challenge, una fuerte estrategia de mercadotecnia que consistía en que supuestamente el consumidor participaba en una prueba a ciegas y decía preferir el sabor más dulce de Pepsi. En vez de defender su identidad y entender que su fuerza estaba en su marca, su historia y su vínculo emocional con la gente, Coca-Cola decidió cambiar su fórmula para parecerse más a lo que estaba funcionando con su rival. En abril de 1985 lanzaron la New Coke; sin embargo, el rechazo al nuevo producto fue de tal forma que la empresa tuvo que regresar a su fórmula original tan sólo 79 días después. El tamaño del error por la carencia de ideas hace que la propia Coca-Cola reconozca, hasta el día de hoy, ese episodio como uno de los errores de marketing más recordados de su historia.
Eso pasa cuando, a falta de ideas propias, se copian estrategias ajenas. Ahí está el ejemplo de los priistas con sus tan anunciados “Defensores de México”. Esa estrategia que dio a conocer en conferencia de prensa su presidente nacional, Alejandro Moreno, y en la que también presentó como su coordinadora nacional a la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México y exsecretaria de Estado, Rosario Robles. En el rimbombante evento estuvieron diputados, senadores, alcaldes, legisladores locales y federales, así como representantes de organismos de la sociedad civil, todos portando los colores del partidazo. Era la fotografía perfecta, muy bonitos, con el pecho inflado de orgullo, atentos a las palabras de su dictador, perdón, de su presidente: “Defender a México frente a un gobierno empeñado en debilitar al Estado, confrontar a la sociedad y poner en riesgo el futuro de la nación es nuestra obligación y responsabilidad histórica”; “vamos a sumar a todas las fuerzas políticas y sociales que entiendan que el país necesita un contrapeso real, una alternativa seria y una defensa firme de la democracia”.
Hasta puedo sentir esa emoción que esperaban transmitir cuando anunció también los números alegres del ejército defensor de México: 6,432 defensores para 1,802 alcaldías; 1,547 defensores para 300 distritos; y 50 defensores para 17 estados.
Aquí me pongo de pie para reconocer tan grande y original estrategia, procedo a aplaudir con fuerza, luego aplaudo un poco más despacio y, pasado esto, mejor me siento en la silla que tengo detrás de la computadora en la que escribo estas palabras, y lo hago porque me doy cuenta de que la gran estrategia que presentó Alito no es más que un copy-paste de la campaña del opositor colombiano Abelardo de la Espriella.
Sí, este político originario de Bogotá y que hay que reconocer, hizo una excelente campaña electoral, tan excelente que hasta el día de hoy lleva la ventaja en la elección presidencial frente al oficialista Iván Cepeda. Pues resulta que una de sus estrategias fue usar una figura de “ejército ciudadano”, a los cuales nombró “Defensores de la Patria”, con la única obligación y responsabilidad histórica de defender a Colombia frente a un gobierno empeñado en debilitar al Estado, confrontar a la sociedad y poner en riesgo el futuro de la nación… ¿no se le hace conocido? ¿Se parece en algo a la grandiosa idea de Alito? Pues sí, Alito les copió todo, bueno casi todo, porque cambió algunas palabras, porque eso de fusilarse las cosas al cien por ciento no es lo suyo, claro que le queda poca decencia, o eso creo.
Total, ésa es la pobre oposición mexicana, y así es como le piensan ganar a Morena, ya ni siquiera se dan el tiempo de arrastrar el lápiz, ¿para qué? Ahí están las cosas ya hechas, sólo es cuestión de pintarlas de otros colores y adaptarles el nombre del país.
En aquel tiempo, Coca Cola, el monstruo de la mercadotecnia, hizo el ridículo histórico de copiarle las ideas a otros, y no sólo no ganó, perdió miles de millones, aunque supo reponerse porque era una empresa fuerte. En estos tiempos, el PRI, el exmonstruo de los triunfos, no ha dejado de hacer el ridículo histórico perdiendo millones de militantes, pero a diferencia de la bebida, ellos no podrán reponerse, porque de fuertes no tienen nada. Hicieron un hoyo, y siguen escarbando.
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“El plagio es el miedo a una página en blanco”
- Mokokoma Mokhonoana
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