La Unión Europea quiere expulsar de su territorio a las personas que no tengan derecho legal de permanecer en el continente como primer medida en el endurecimiento de la política migratoria europea.
Aunque el acuerdo aún debe ser ratificado formalmente, mantiene un apoyo nunca antes visto dentro de la Cámara, principalmente por los partidos de derecha y ultraderecha europeos que han ganado más escaños en los últimos años.
La medida más polémica de esta nueva normativa migratoria es la posibilidad de establecer centros de retorno en países externos a la Unión Europea. Europa quiere cerrar sus puertas y enviar a los extranjeros fuera de sus fronteras.

• Bartlett, 45 segundos de pullazos
Estos centros podrían albergar migrantes cuya solicitud de asilo haya sido rechazada, personas pendientes de deportación y personas que serán trasladadas posteriormente a sus países de origen.
A pesar de la polémica abierta alrededor de estos centros de deportación de migrantes, hay quien defiende estos espacios fuera de Europa, al considerar que facilitarán la repatriación de inmigrantes y servirá como un elemento disuasorio para futuras llegadas irregulares al continente.
El nuevo reglamento también pretende reducir los tiempos de tramitación de deportaciones de inmigrantes irregulares, ya que la Unión Europea considera que su sistema actual es muy deficiente, porque solo el 20 por ciento de las personas que reciben una orden de salida terminan regresando efectivamente a su país de origen.
La medida se respalda en la supuesta llegada masiva de inmigrantes que tanto critican las voces de derecha y ultra derecha en Europa. Sin embargo, según los últimos datos de la Agencia Europea de Fronteras, las llegadas irregulares se redujeron aproximadamente un 40 por ciento en los primeros meses de 2026 respecto al año anterior.
En el debate están los centros de retorno en países fuera de Europa, cuestión que preocupa a diversas organizaciones humanitarias y defensores de los derechos humanos que critican esta normativa.
El riesgo de que las personas migrantes puedan ser deportadas a países donde sufren persecución, violencia o violación de sus derechos humanos se incrementa, según las organizaciones humanitarias que están en contra de esta medida impulsada por la extrema derecha.
Países como Italia, Dinamarca y Países Bajos son los que ya están en busca de un país fuera del territorio europeo para instalar los centros de deportación masiva de inmigrantes que permita enviar a las personas rechazadas y quienes estén en espera de deportación, eso sí, lo más lejos de Europa que se pueda.
Es sabido que la Unión Europea ya explora acuerdos con países africanos para instalar estos centros en aquel territorio alejado a cambio de financiación o facilidades para obtener visados.
Europa ya no solo quiere evitar más llegadas de inmigrantes, sino que quiere impedir que pongan un pie en el continente y asegurar la expulsión inmediata de personas que buscan un futuro mejor fuera de sus hogares, impulsados por las guerras, la pobreza, la violencia y hasta los desastres naturales. Todo ello significa mayor presión para aquellas personas que buscan un mejor lugar donde vivir.

De soberanías e injerencias

