SOBRE LA MARCHA

Que vuelva el otro AMLO (si de pedir se trata)

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Si para el expresidente López Obrador invocar una personalidad anterior del mismo personaje global es sensato, valga entonces un anhelo similar para que él, padre de la 4T, actúe como aquel hombre mesurado cuando candidato por tercera vez, que prometió cambiar a México.

En su carta a AMLO no le extraña la inescrupulosa embestida estadounidense en contra nuestra, entendiendo su genuina angustia por la pandemia de adicción gringa al consumo de drogas, pero que al final distorsiona en asunto político y electorero.

En lógica semejante, a los radicales de la movilización social en México, viejos conocidos de los progresistas ultra de la izquierda mexicana, también los anima un cúmulo de justos reclamos sociales, los aqueja con realismo histórico, las deudas de la nación para con los más desprotegidos. Pero igual han convertido las manifestaciones en chantajes y abierta extorsión política.

Al igual que AMLO, hay que reconocer el comportamiento serio de nuestra mandataria al escuchar a todos sin incurrir en promesas inviables. Que el secretario de Educación salga a ofertar una nueva reforma completa y copeteada, pero para agosto, eso sí que suena a una vil chicanada politiquera.

AMLO, en su carta a Trump, recela de la capacidad de la nomenclatura ultraderechista para engañar a los suyos con base en la hitleriana táctica propagandística de repetir y repetir mentiras con miras a las elecciones de allá, en noviembre próximo.

Confía el tabasqueño en la misma sagacidad popular demostrada en México para no creer en transformaciones por decreto, en finales épicos de la corrupción institucional a lo mexa, ésa que transa en la obra pública, que entrega obras sin concluir, que enmienda trazos de trenes o reformas judiciales, de ésa que pide moches por asignación en licitaciones o que se roba más combustibles que antes de erradicar el huachicol a golpe de conferencias.

Dice en su carta de respaldo y deseo, que al final de la primera gestión de Trump en la Casa Blanca la relación era tan buena y la confianza tan profunda, que cuando las agencias gringas actuaron por venganza en contra de nuestro Ejército, y detuvieron a un general exsecretario de la Defensa, pidió a aquel Trump pasarnos el expediente, así sucedió y gracias a ello descubrimos que no había nada. Puras echadas.

En cambio, el nuevo Trump quiere al de Sinaloa sentado en calidad de acusado ante la justicia ajena, la de Estados Unidos. La misma que enjuició y condenó al villano favorito, Genaro García Luna.

Concluyó su rogatoria para que el otro Trump regrese, deseando que gobierne en primera persona y no a través de filibusteros y demás epítetos tan de AMLO para con quienes no piensan como él.

Buen sueño, que los radicales de la 4T jueguen en conjunto con la líder de su segundo piso, sin contras mañosas e hipócritas, sin actuar en clave repartición adelantada del pastel 2027 pensando en el 2030. Si de pedir se trata.

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