La resolución de la Comisión Nacional Antimonopolio confirma una práctica que durante años ha drenado recursos públicos y distorsionado mercados estratégicos: la colusión en licitaciones gubernamentales. Cuatro empresas y seis personas fueron sancionadas por coordinar propuestas e intercambiar información sensible en concursos para la compra de material para radiografías entre 2010 y 2016. No se trata de una falta administrativa menor. Se trata de una conducta deliberada para eliminar la competencia y obtener beneficios indebidos en contratos financiados con dinero de los contribuyentes.
Más grave aún cuando el mercado afectado está vinculado con el sistema de salud, donde las decisiones de compra tienen impacto directo en millones de pacientes y en la capacidad de instituciones para prestar servicios de calidad. Tan sólo entre 2024 y 2025 ambas instituciones realizaron más de 20 millones de estudios de radiodiagnóstico para cerca de 15 millones de personas, una dimensión que permite entender por qué cualquier manipulación en este mercado trasciende lo empresarial y se convierte en un asunto de interés público.
La multa de 59.6 millones de pesos difícilmente puede cerrar el debate sobre si las sanciones actuales realmente inhiben este tipo de conductas. Lo que hoy exige el interés público es conocer cuáles son las empresas y quiénes son los ejecutivos responsables de estas prácticas. No basta con informar que existió colusión; la sociedad tiene derecho a saber quiénes participaron en acuerdos ilegales para manipular licitaciones públicas. La transparencia no debe ser una concesión de la autoridad, sino una obligación frente a hechos que afectan recursos públicos. Si la Comisión Nacional Antimonopolio concluyó que existieron prácticas monopólicas absolutas, entonces debe acelerar la publicación de la versión pública de la resolución y revelar los nombres de las compañías y de las personas involucradas. Los contribuyentes tienen derecho a saber quiénes obtuvieron contratos públicos mientras violaban las reglas de competencia. Si las empresas están dispuestas a infringir la ley para obtener ventajas económicas, también deben asumir las consecuencias reputacionales de sus actos. De otra forma, el mensaje que se envía al mercado es peligroso: que la colusión puede castigarse con una multa, pero sin la exposición pública que permita a clientes, inversionistas, autoridades y ciudadanos identificar a quienes decidieron anteponer sus intereses a la legalidad y a la competencia. Dirán que es la ley, y que es lo que hay, pero minúscula su existencia y el “trabajo” que dicen hacer.
Relevo Actinver. Banco Actinver anunció la salida de Francisco Javier Lira de la dirección general de la institución, cargo que desempeñó desde 2024. La institución informó que Luis Hernández Rangel asumirá la dirección general de manera interina a partir del 1 de julio y permanecerá en esa posición hasta que se designe a un nuevo titular definitivo. Durante su gestión, Lira encabezó las operaciones del banco en un clima caracterizado por altas tasas de interés, cambios en las condiciones de financiamiento y una mayor competencia dentro del sistema financiero mexicano, contribuyendo a la continuidad de la estrategia enfocada en banca patrimonial, inversión y servicios financieros especializados.
Llega Tesori. Tesori d’Oriente prepara el lanzamiento de sus productos en México como parte de su estrategia de expansión internacional. La marca italiana, especializada en fragancias y cuidado personal, llegará al mercado nacional con las colecciones Hammam, Ikigai y Ayurveda, disponibles en categorías como Body Wash, Body Mist y Eau de Toilette. La incorporación de la firma se da bajo el sueño del crecimiento de las categorías vinculadas al bienestar y al cuidado personal, segmentos que han atraído la atención de diversas compañías internacionales. La marca italiana busca acercar al mercado mexicano una propuesta de cuidado personal inspirada en distintas tradiciones de bienestar, respaldada por formulaciones desarrolladas bajo estándares de calidad y una selección de ingredientes orientada a brindar experiencias sensoriales para el uso cotidiano.
Voz en off. Carlos Torres Rosas asumió la dirección general de Nacional Financiera (Nafin) y del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), consolidando un relevo estratégico en dos de las principales instituciones de banca de desarrollo del país. Con formación académica en administración, finanzas e inversiones en universidades de Reino Unido y Países Bajos, el funcionario llega al cargo tras desempeñarse en posiciones clave dentro del Gobierno federal, donde tuvo bajo su responsabilidad la coordinación y seguimiento de programas prioritarios, así como la supervisión de proyectos y acciones de alcance nacional. Al frente de Nafin y Bancomext, tendrá la responsabilidad de fortalecer el acceso al financiamiento para empresas, respaldar proyectos productivos, promover la competitividad del sector exportador y contribuir al cumplimiento de las prioridades económicas impulsadas por la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo...
El otro gusano barrenador
