QUEBRADERO

Se acerca la definición

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Por como van las cosas en Sinaloa, resulta que el gobernador con licencia tenía razón cuando dijo que desaparecería la violencia en el estado y que todo se iba a resolver cuando “mayitos” y “chapitos” se dejaran de pelear.

La declaración dejó en claro que su gobierno era incapaz de imponerse en beneficio de las y los sinaloenses. Las cosas no han cambiado. Lo que ha venido sucediendo es que no les ha quedado de otra a los ciudadanos que adaptarse a lo que están viviendo. Están bajo la “normalización” de la violencia.

Hemos sostenido conversaciones con diferentes sinaloenses: restauranteros, comerciantes, maestros, universitarios, entre otros, quienes coinciden en el desolador panorama que se vive en el estado.

No han tenido el más mínimo momento de paz. No pueden salir de sus casas y se la han pasado como si estuvieran en pandemia. Se sienten olvidados e incluso engañados porque les parece absurdo que se hagan promesas de que las cosas van a cambiar. Lo cierto es que llevan dos años bajo la misma dinámica.

De esto no se salvan los gobiernos de la 4T. Más bien están en el centro de la crítica por todos los ofrecimientos que se hicieron y porque además encuentran fuera de toda lógica que se proteja a Rocha Moya.

Los ciudadanos son quienes han padecido las luchas políticas y la histórica presencia del narcotráfico, que en otro tiempo tenía otras formas de “convivencia”, por decirlo de alguna manera, de las que se tienen ahora.

La 4T no ha querido que se toque al gobernador con licencia. No quedan claro los motivos que tiene. Tanta protección no necesariamente tiene que ver con la defensa de la soberanía. No tiene sentido utilizar este concepto, cuando de por medio estamos ante un conjunto de circunstancias que desde donde se vea son irregulares.

No se ha detenido a nadie. Ni siquiera se ha colocado a la exfiscal del estado bajo proceso siendo que inventó el homicidio de un personaje que era público que estaba abiertamente enfrentado con Rocha Moya. Se aseguró que Melesio Cuén había sido asaltado en una gasolinería cuando intentaron robarle su automóvil. Lo cierto es que todo indica que fue asesinado en el mismo lugar en el que secuestraron a El Mayo Zambada.

Como este asunto hay otros. Resulta que dos de los 10 acusados se entregaron a las autoridades estadounidenses. De uno de ellos no se sabe casi nada, era el secretario de Finanzas, en tanto que Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad, está, todo indica, en medio de un proceso en donde está buscando negociar su sentencia.

¿Qué es lo que hace que, de los diez, dos se hayan entregado? ¿Son los únicos responsables? Lo cierto es que el Gobierno mexicano ha sido particularmente complaciente con el gobernador con licencia. Lo llamó a declarar y nadie lo vio entrar ni salir, y además nunca nos enteramos del interrogatorio, y más con eso de que en ciertos asuntos son colocados bajo la definición de que son de seguridad nacional y para saber de ellos tienen que pasar al menos cinco años.

Tarde que temprano EU va a tomar una decisión. El hecho de que aparentemente está tardando puede ser porque está colocando no sólo estas fichas, todo indica que trae otras en la bolsa. La tardanza mexicana es vista como una provocación y como complicidad.

Hay indicios de que se están acercando días de definiciones. Conoceremos entonces los motivos de la defensa de personajes señalados; se vienen momentos delicados e incontrolables para el país.

RESQUICIOS.

La cuarta suspensión de la exportación de aguacate a EU duró menos de 48 horas. Al día siguiente que se informó de esta suspensión el gobierno mandó más de 1,500 soldados a la zona. Cómo fuere, a EU su suspensión de nuevo le dio resultado.

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