GENTE COMO UNO

La tragedia detrás de la fiesta

Durante unas semanas el mundo tendrá los ojos puestos en México. Verá nuestros estadios, nuestras ciudades y nuestra pasión por el futbol. Lo que difícilmente ven son los miles de menores que trabajan, las niñas atrapadas en redes de explotación o las mujeres que regresarán a casa con miedo

Mónica Garza. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: Imagen: La Razón de México

México se anotó su segundo triunfo en la cancha, que junto con su hospitalidad con otras selecciones y la calidad de su afición, volvió a colocarse en el centro de la conversación global. Pero hay otro marcador que, en medio de la fiesta, se asoma silencioso y avergonzado: niñas, niños y mujeres expuestos a explotación, trata, trabajo infantil y violencia familiar. Eso también está sucediendo.

ONU Mujeres y UNICEF han advertido que durante los grandes torneos deportivos las llamadas de emergencia por violencia familiar pueden aumentar hasta 30 por ciento. En algunos casos, las denuncias por lesiones han llegado a crecer 25.9 por ciento cuando los equipos juegan en sus propias ciudades.

Una mujer dedicada al sexoservicio peina a su compañera, en La Merced, foto de archivo ı Foto: Cuartoscuro

El Banco Interamericano de Desarrollo identifica el consumo de alcohol como uno de los factores asociados a este fenómeno.

La investigación encontró que los partidos disputados en horarios matutinos suelen estar relacionados con un incremento en los casos de violencia, bajo la hipótesis de que los aficionados pasan más tiempo consumiendo alcohol.

Las denuncias disminuyen mientras se desarrolla el encuentro, pero aumentan de forma considerable una vez que termina. Algunos estudios incluso detectaron incrementos de hasta 40 por ciento durante fines de semana marcados por eventos deportivos de gran convocatoria.

En México la preocupación es mayor porque se trata de una realidad que existe independientemente del futbol.

La Red Nacional de Refugios reportó que entre marzo de 2025 y marzo de 2026 los registros de violencia familiar aumentaron 15 por ciento. Y las tres ciudades mexicanas que hoy son sede mundialista enfrentan, precisamente, algunos de los mayores desafíos en esta materia.

La explotación sexual infantil es otro foco rojo durante la temporada mundialista. UNICEF México lanzó la campaña Cero Tolerancia–Tarjeta Azul para prevenir, detectar y denunciar posibles casos de explotación sexual infantil durante el torneo.

La Red por los Derechos de la Infancia en México documentó que entre enero y agosto de 2025, 220 niñas, niños y adolescentes fueron víctimas de trata de personas; 170 eran mujeres y 50 hombres.

Desde el inicio de la actual administración federal, entre octubre de 2024 y agosto de 2025, se documentaron 298 víctimas menores de edad, de las cuales 228 eran mujeres.

La tendencia es clara. Durante los últimos diez años, las niñas y adolescentes representaron casi el 75 por ciento de las víctimas menores de edad por trata de personas en México.

Y ni las cifras más conservadoras pueden minimizar el problema. El Quinto Reporte Anual contra la Trata de Personas 2024-2025 del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México reportó que los casos relacionados con pornografía infantil aumentaron 86 por ciento durante el primer semestre de 2025.

Las autoridades han respondido con campañas de prevención, protocolos con hoteles y estrategias específicas para proteger a la niñez antes, durante y después del Mundial. Son esfuerzos necesarios y dignos de reconocimiento.

Pero ¿alcanzan estas medidas en un país donde millones de menores permanecen en condiciones de vulnerabilidad?

México llegó al Mundial con 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años en situación de trabajo infantil, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil elaborada por el Inegi y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Para enfrentar esa realidad, la Organización Internacional del Trabajo, la Secretaría del Trabajo y la Secretaría de Turismo impulsaron la campaña Tarjeta Roja al Trabajo Infantil.

La propia Organización Internacional del Trabajo ha advertido que buena parte del riesgo se concentra en el comercio informal alrededor de las sedes, donde una enorme proporción de menores trabaja sin remuneración o por ingresos muy por debajo de lo legalmente establecido.

El Mundial no creó ninguna de estas tragedias. La violencia contra las mujeres, la explotación sexual infantil, la trata y el trabajo infantil ya estaban aquí mucho antes del silbatazo inicial. Pero un evento de esta magnitud puede potenciarlas.

Durante unas semanas el mundo tendrá los ojos puestos en México. Verá nuestros estadios, nuestras ciudades y nuestra pasión por el futbol. Lo que difícilmente ven son los miles de menores que trabajan, las niñas atrapadas en redes de explotación o las mujeres que regresarán a casa con miedo cuando termina la celebración.

Y todo eso permanecerá cuando se acabe la fiesta mundialista, las mismas niñas explotadas, los mismos menores trabajando y las mismas mujeres atrapadas en círculos de violencia.

Porque las condiciones que los vuelven vulnerables llevan años aquí y no se resuelven con una “tarjeta azul”, una “tarjeta roja” o un silbatazo final.

Se resuelve con inteligencia criminal, fiscalías que realmente investiguen las redes completas y atacando la impunidad que cobija a funcionarios cómplices. Pero México sigue llegando tarde a millones de vidas rotas…

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