1. El espíritu festivo, de jolgorio y en más de alguna ocasión que llega a los extremos, es una respuesta ante nuestra ruda cotidianidad. El futbol da y quita. En el caso del nuestro nos ha quitado más de lo que nos ha dado, pero a pesar de ello seguimos con una fidelidad a prueba de todo.
Las manifestaciones futboleras nos han reconciliado. No tiene sentido que los gobiernos ponderen lo que está pasando como si tuvieran indirectamente algo que ver.
Los gobiernos son los que menos cuentan en todo esto. Nadie se acerca a los ciudadanos para pedirles que entren en el jolgorio, todo empieza y termina con lo que hacen los futbolistas en la cancha, por más que para hacerlo terminemos en un curso intensivo de sufrimiento, como nos pasó contra Corea del Sur.
Como fuera, están asegurados dos partidos más. Uno de grupo y el otro de eliminación directa, el cual será el momento en que podamos saber de qué está hecha la Selección. El Tricolor, como sea, nos sigue generando dudas, pero bajo la premisa de que de lo que se trata es de ganar, seguimos viendo a la Selección con una euforia desbocada, a lo que ayuda que los gobiernos hagan decretos para dejar los días del Tricolor francos lo quitaron de manera un cuanto confusa y poco justificada.
2. Como nos permitimos alertarle hace algunos días, las calabazas empiezan a acomodarse. Países Bajos empezó a hacer sus deberes, metiendo goles y jugando bien. Podrán decirse muchas cosas en las encuestas y en los modelos matemáticos. Más que regresar, La Naranja Mecánica, lo que llegó es un futbol preciso y atractivo que circula la pelota de manera segura y efectiva, y además, gusta.
Nunca dejaron de ser favoritos, pero si así alguien los viera regresémoslos a su lugar de aspirantes. Sin mostrar todas sus virtudes, España le pasó tranquilamente por encima a Arabia Saudita. Fue un partido en donde el principal rival de los españoles fueron ellos mismos. Ganaron bien, se reconciliaron entre ellos y con su futbol; y sobre todo, con su intensa afición, que por lo general coloca a sus jugadores entre la gloria y el infierno, Se van acomodando las calabazas, y ya entramos en el terreno en donde los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán; se acercan los tiempos del nocaut efectivo.
Al rato regresan
