La colonia Insurgentes Cuicuilco, en Coyoacán, amaneció un día de mayo con la estación del Tren Ligero de Perisur cercada y sin una explicación pública suficiente. Para sus habitantes, el hecho encendió una alerta: apenas unos meses después de la inauguración de esa infraestructura, la zona volvió a enfrentar afectaciones viales, restricciones peatonales y dudas sobre una obra mayor que, según información difundida públicamente, formaría parte de la Línea 4 del Cablebús, proyectada para conectar Ciudad Universitaria con Pedregal de San Nicolás, con una estación en Perisur.
La preocupación vecinal no se limita a la oposición a una obra pública. De acuerdo con integrantes de la comunidad, el malestar surgió por la falta de consulta, información técnica y socialización del proyecto antes de que comenzaran las intervenciones visibles en el entorno. Insurgentes Cuicuilco es una de las colonias tradicionales de Coyoacán y cuenta con organización vecinal activa; por ello, sus habitantes sostienen que cualquier modificación urbana de alto impacto debe ser explicada, evaluada y discutida con quienes viven en la zona.
El pasado 29 de mayo, vecinas y vecinos entregaron oficios dirigidos a distintas autoridades, entre ellas, al secretario de Movilidad, Héctor Ulises García; al secretario de Obras, Raúl Basulto; y al secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Inti Muñoz. También hicieron llegar sus inquietudes a legisladores federales y locales, entre ellos Gerardo Villanueva, Paulo Emilio García y Carlos Castillo Pérez.
En esos documentos, la comunidad advirtió sobre los posibles efectos de la instalación de pilotes y torres de soporte, en una colonia de calles estrechas. Entre los riesgos señalados se encuentran la reducción de la movilidad local, afectaciones a la accesibilidad peatonal, daños al arbolado urbano y posibles impactos en la infraestructura de las viviendas. Para los residentes, se trata de preocupaciones que requieren estudios públicos, dictámenes técnicos y mecanismos de mitigación, antes de continuar con cualquier intervención.
La demanda ciudadana, afirman, no busca frenar el desarrollo de transporte público ni negar la necesidad de mejorar la conectividad del sur de la Ciudad de México. Su exigencia central es que la implementación del proyecto se realice bajo criterios de planeación responsable, legalidad, seguridad estructural, protección ambiental y respeto a la calidad de vida de quienes habitan Insurgentes Cuicuilco.
Hasta ahora, señalan los vecinos, no han recibido una respuesta puntual de las autoridades capitalinas. En una ciudad donde el Gobierno afirma escuchar a la ciudadanía, el silencio institucional se convierte en una forma de responsabilidad política. La comunidad pide información clara, mesas de trabajo y garantías verificables, antes de que una obra de esta magnitud avance sobre su territorio.
Un gran gesto democrático
