ARQUETIPO FUTBOL

Noche mágica

Daniel Alonso*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.  Foto: larazondemexico

“¿Y si sí?”, es el mantra que hoy resuena por todos los rincones en nuestro país. La resaca posterior a una de las noches más emotivas en la historia de los Mundiales para la Selección Mexicana de futbol. En todos los sentidos, la fiesta fue redonda: se consiguió la marca perfecta en fase de grupos por primera vez en la historia para el Tri, se goleó al rival con un pletórico Estadio Azteca, que a juicio de los propios asistentes, mejoró considerablemente el ambiente para este juego. Y como gran cierre para una noche inolvidable, el homenaje al histórico guardameta Guillermo Ochoa, que disputó (salvó alguna vicisitud) sus últimos minutos como profesional. ,

Para unos cuantos el homenaje en cancha a Paco Memo fue innecesario, y hasta lo catalogaron como algo digno de una “fiesta de pueblo”; por el contrario, creo que en esta ocasión existió congruencia y la oportunidad para que Ochoa se despidiera en un marco maravilloso se dio de manera orgánica. Finalmente hablamos de un futbolista mexicano que logró estar en seis convocatorias mundialistas, que cumplió cabalmente en los tres mundiales que atajó.

Así que para los jugadores, cuerpo técnico, federativos y claro, la afición mexicana, fue un juego que quedará ya enmarcado en la historia. Ahora bien, dejarse embriagar por una victoria con lo que cumple apenas la primera meta de este Mundial, sería un grave error, podría perderse el equipo mexicano en la resaca como perdieron muchos amanecidos en el Ángel de la Independencia, porque el verdadero objetivo desde que se conoció el formato final y los cruces posibles en las rondas de eliminación directa, no es ya superar el atormentado quinto partido, ahora se debe avanzar al sexto juego.

En ese camino a la inmortalidad del equipo mexicano, el primer gran obstáculo parece ser la incómoda Selección de Ecuador, un equipo que tuvo un turbulento inicio, pero tras su emotiva victoria ante Alemania, la vuelve un rival muy peligroso. El cuadro sudamericano cuenta con una plantilla muy física, lo cual suele ser siempre un hándicap en contra de los mexicanos, además tienen un columna vertebral del más alto nivel, con jugadores top en Europa; no por nada Ecuador terminó como uno de los mejores equipos de la zona de Conmebol.

El próximo martes será la antesala del verdadero sueño del combinado tricolor, jugar ante Inglaterra un hipotético duelo de octavos de final en Ciudad México. Sabemos que vamos paso a paso, pero la euforia colectiva es muy contagiosa. No será nada fácil Ecuador, sería un duelo entre selecciones con el maximo de motivación a tope; de hecho de dejando la imparcialidad, espero aún que las combinaciones que faltan por conocerse pueda darse un rival diferente.

Y a propósito de euforias desbordadas, es importante señalar y no dejar pasar por alto las actitudes lamentables de mucha gente, que bajo el pretexto de los festejos han cometido actos de violencia y accidentes que han sido bastantes graves. Un equipo que sueña con ser campeón del mundo, debe tener el respaldo de una afición digna, leal y capaz de comportarse tanto en la derrota como en la victoria. Nos merecemos festejar, porque como lo dijo Juan Villoro, “el Mundial transforma la realidad en ilusión”, pero en esa ilusión no podemos perder la cabeza, y mucho menos la vida.

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