1. El jolgorio en que nos hemos metido con el Mundial ha logrado una identidad que hace mucho no se daba entre los aficionados y el futbol. No es que el Tri esté teniendo un torneo excepcional. Hasta ahora, sin considerar el partido de anoche, ha cumplido sus deberes, pero en muchos pasajes del juego ha generado profundas preocupaciones. Lo que ha pasado es que el equipo ha triunfado y la gente, sea o no futbolera, ha encontrado en el futbol un momento de explosión.
En esta ocasión le tendremos que agradecer al Tri, porque nos ha colocado en un momento, sin la menor duda, excepcional e inolvidable.
El futbol pasa por la alegría y el sufrimiento. Desde hace tiempo planteamos que cuando juega la selección se da un curso intensivo de sufrimiento. Es difícil no padecer los partidos cuando quien juega es que nos convoque en identidad y con el juego más importante para el país. El futbol tiene una alta dosis de impredecible. Puede provocar alegrías inolvidables de la vida, pero también dolores y tristezas incomprensibles.
Resulta en nuestra cotidianidad, lo más importante de lo menos importante, lo cual, en momentos como el que está viviendo el Tri se convierte en lo más importante de lo menos importante.
La selección puede provocar las mayores emociones y decepciones. Cuando el Tricolor le ganó a Alemania en Moscú en 2018, parecía que era la puerta de entrada a pertenecer a equipos competitivos para dejar de estar en el terreno de media tabla.
Al paso del tiempo, nos hemos dado cuenta de que Alemania está dejando de ser aquello que decía Gary Lineker, el campeón goleador del mundial 86 con Inglaterra, cuándo le preguntaron que era el futbol: más menos dijo que eran 11 contra 11 en donde siempre ganaban los alemanes.
Aquella victoria en Moscú mostró algo poco común. Los alemanes podían ser derrotados no sólo por las grandes potencias futboleras, sino también por equipos de media tabla, lo cual se vino ratificar con las victorias de Ecuador y Paraguay.
Está cambiando la dinámica del futbol. El Mundial ha abierto la posibilidad para que aquellos que se veían lejos se vayan convirtiendo en emergentes y en parte del espectáculo y la memoria futbolera.
Independientemente del resultado de anoche, la selección está en un momento idóneo para dar pasos significativos. Pocas oportunidades como en la que estamos. Son los resultados y es sobre todo el idilio entre los aficionados y su plena identificación con el Tri.
Por ahora el idilio parece eterno.
*AL PIE fue escrito sin conocer el resultado de anoche.
Derechas-izquierdas y el voto de castigo
