Morena tiene una gran oportunidad de un proceso de depuración interna con las candidaturas a las elecciones de 2027.
La clave está en su proceso de selección. Ante la gran cantidad de cargos en juego podría colarse más de alguno que tuviera antecedentes y “relaciones” que lo que harían sería poner en evidencia a la llamada 4T.
No tiene mucho sentido que sigan defendiendo a ultranza sin la más mínima autocrítica los señalamientos que existen contra funcionarios, contra quienes tienen un cargo público y contra los militantes.

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Entendiendo la estrategia de fondo en relación con las acusaciones en contra del gobernador con licencia de Sinaloa y nueve funcionarios más, recordemos que dos de ellos, todo indica, que se entregaron. No tiene sentido dejar pasar las cosas como si no existieran indicadores de la relación que, eventualmente, tuvieron con el narcotráfico.
No deja de sorprender que después de 22 meses de una batalla brutal por la hegemonía de la plaza en Sinaloa, la cual ha afectado dramática y peligrosamente la vida cotidiana de los ciudadanos, se siga pensando, o quieran que sigamos “creyendo”, que el poder político no tiene absolutamente nada que ver en ello. Sigue siendo un enigma lo que los dos exfuncionarios entregados estén declarando y por lo que lo hicieron. El caso de Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad, está en curso, en tanto que no se sabe qué ha pasado con Enrique Díaz, exsecretario de Finanzas, de quien se aseguró que se había entregado, pero a la fecha seguimos sin saber si así fue o anda escondido.
Este asunto ha calado en serio a la Presidenta y su partido. Han tratado a toda costa de defender a personajes que están siendo acusados con base en un proceso en EU, que por más que digan que es un “papelito”, no se puede tomar por ningún motivo a la ligera.
Traemos a cuenta este asunto, porque su desenlace, el cual llegará tarde que temprano, va a afectar a la Presidencia y a su partido. Por más que busquen la manera de defenderlos, sería un hecho incomprensible que la justicia estadounidense los acuse y resulte que no presente las pruebas suficientes para fundamentar su acusación.
El problema con las candidaturas es que, así como en la soberbia del poder se aprovechó más de alguno para subirse al barco, cualquiera, de nuevo, lo puede hacer, sería ingenuo suponer que no hay altos riesgos en esto.
Una de las razones es que Morena en el ejercicio del poder se ha ido relacionando con grupos de poder y de la delincuencia organizada, que de alguna manera le han permitido gobernar. Existen municipios muy complicados en donde siguen siendo los cárteles los que ponen y disponen.
Esto no va a cambiar de la noche a la mañana con buenas intenciones. El problema viene de origen, todo dependerá de cómo hagan ahora las cosas.
La cuestión es si para conservar el poder Morena está dispuesto a correr el máximo de riesgos sin aceptar señalamientos a los suyos, sin andar con la idea de que son intocables porque son de su movimiento.
Las candidaturas para gobernador y las presidencias municipales son claves. En el primer caso, hemos visto cómo se han asentado gobiernos sin la más mínima autocrítica, sin importarles su entorno y los problemas que cargan. Se deberá de pensar en candidaturas con perfiles realmente diferentes en Guerrero, Michoacán, BC, BCS, Colima, Sinaloa, Sonora, entre otros.
La Presidenta y su partido van a conservar el poder. Lo que tendrán que preguntarse es el costo, porque, aunque no se vea por ahora, les pasarán la cuenta en las urnas.
América Latina empieza a castigar a los gobiernos. No necesariamente estamos en una coyuntura de izquierda o derechas.
RESQUICIOS.
La situación en Venezuela va a empeorar. Se va a tener que ir pensando en la reconstrucción, lo que a muchas familias no les parecerá, porque siguen con la esperanza de encontrar a los suyos. Venezuela está pagando el embargo de EU, pero sobre todo, de sus gobiernos.

Violencia, impunidad y poder

