ENTRE COLEGAS

Miscelánea global

Horacio Vives Segl. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Los últimos días han sido pródigos en acontecimientos y aniversarios relevantes alrededor del mundo. Veamos algunos de ellos.

El 23 de junio se cumplieron 10 años del referéndum en el que una ajustada mayoría de votantes decidió que el Reino Unido abandonara la Unión Europea. El Brexit, junto con la elección por la que Donald Trump accedió por primera vez a la presidencia de Estados Unidos y el plebiscito derrotado de paz en Colombia, hicieron que 2016 representara un punto de inflexión en el que diversas tendencias populistas fueron ganando terreno, dañando gravemente a las democracias liberales.

Es difícil calcular con total certeza qué tanto de la pérdida de influencia del Reino Unido y sus oportunidades desperdiciadas pueden atribuirse enteramente a su divorcio de la UE, pero podemos aventurar un somero análisis por rubros. En primer lugar, en lo político, ha sido muy complejo administrar el gobierno post Brexit. Recordemos que la convocatoria del referéndum fue una idea —peregrina y temeraria— del entonces primer ministro conservador, David Cameron, buscando frenar el ascenso de la ultraderecha nativista y antiinmigrante. Como sabemos, resultó en un error estratégico del tamaño de una galaxia, que obviamente produjo la caída de su gobierno. Desde entonces han desfilado por Downing Street cinco mandatarios tories y uno laborista, el actual, Keir Starmer, quien recientemente anunció su renuncia. Pronto se designará a su sucesor, con lo que se llegará a la cifra de siete primeros ministros en una década.

En cuanto a lo económico y comercial, en esta década la pandemia de Covid y la invasión rusa de Ucrania ocasionaron fuertes sacudidas. Sin embargo, aun siendo factores importantes, no fueron los más determinantes para que el Reino Unido no desarrollara todo su potencial. Ha pesado más la compactación de su economía con el incremento de las barreras arancelarias y la consecuente reducción del comercio con la UE. Lo más grave, sin embargo, es el costo de oportunidad del Brexit: algunos cálculos señalan que hoy la economía británica es entre un 6% y un 8% más pequeña de lo que habría sido si se hubiera mantenido en la UE.

Socialmente, el país se ha dividido y polarizado aún más. Los radicalismos de derecha e izquierda (Reform UK y los Verdes) han ganado terreno a los dos partidos centristas liberales tradicionales (conservadores y laboristas). Encuestas de opinión señalan que una mayoría de británicos considera que el Brexit fue un error y que desearían volver a la UE —lo que en el corto plazo no se vislumbra—, tendencia mucho más marcada entre jóvenes que no pudieron votar en 2016, pero que están pagando las consecuencias de esa decisión.

En otros temas, el 24 de junio se registraron dos fuertes terremotos en Venezuela. El saldo de la tragedia es monumental. Venezuela no estaba preparada para afrontar sismos de tal magnitud —a diferencia de otros países, como Japón, donde no habrían causado mayores daños—. Las cifras de muertes, desapariciones y personas heridas muestran que es la peor catástrofe natural sufrida por el país. Y, como la corrupción también mata, salta a la vista que el denominado programa Gran Misión Vivienda, impulsado por los gobiernos de Chávez y Maduro, produjo edificios destinados a vivienda popular que colapsaron debido a sus deficiencias estructurales.

Por último, se cumplieron 57 años de la violenta redada contra la comunidad homosexual en el bar Stonewall, en Nueva York. Esa efeméride dio lugar a que el 28 de junio se conmemore el Día del Orgullo LGBT+, lo cual se ha extendido a todo el mes. Una temporada anual para honrar la lucha por los derechos de las comunidades integrantes de la diversidad sexual (y sí, también, para fiesta y oportunidad comercial).

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