Siri Hustvedt escribe que es común entre las viudas recientes, tener alucinaciones sensoriales. La loción, el olor particular de la piel, el humo de los cigarros que fumaba. El día que murió Paul Auster, su pareja de 43 años, ella olió el humo del cigarro y sintió su presencia en la habitación que compartieron. Parecía cumplirse el deseo de Paul de convertirse en un fantasma. Alucinaciones, sentir presencias, escuchar su voz, verlo en alguna calle; como ya ha sido descrito por los estudiosos del duelo, es un estado de locura temporal.
En Historias de fantasmas (Seix Barral, 2026), Hustvedt hace un recuento de los últimos días de Auster, quien enfermó de cáncer pulmonar en 2023 y murió el 30 de abril del 2024. Las quimioterapias y las inmunoterapias, venenos que destruyen el cuerpo antes de curarlo. Las decenas de ingresos al hospital. La solidaridad de familia y amigos. La esperanza que no es optimismo ciego, pero sin la cual es imposible enfrentar la adversidad. La esperanza que es necesaria para seguir viviendo.
Además de ser un diario de duelo, es una colección de pequeñas digresiones, microensayos filosóficos e ideas derivadas de su interés por la neurociencia y el psicoanálisis. Siri no puede dejar de ser la escritora erudita que siempre ha sido.

• Nadie con Lenia
“He pasado mucho tiempo mirando el abismo”, era una frase que decía Paul Auster muchas veces durante su último año de vida, citando a Kierkegaard. A Siri Hustvedt la sorprendió la valentía de Paul para mirar el abismo.
Al estado de locura temporal que es el duelo, lo ha bautizado como fragmentación cognitiva, por la confusión que lo acompaña, por sentir que todo está fuera de su lugar, empezando por el cuerpo. “Ésta es la casa de un largo diálogo ininterrumpido sobre cosas pequeñas y grandes, un diálogo que ahora ha terminado”.
Historias de fantasmas es un recuento de una relación amorosa muy afortunada, porque las cosas horribles que enfrentaron Siri y Paul casi siempre vinieron de afuera y no de dentro del vínculo. La admiración y el gran amor por Paul son los sentimientos que parecen animar la escritura de este libro. “Vivo en una casa encantada, habitada por un fantasma que Paul y yo creamos juntos, un nosotros que ya no existe”.
No sólo se pierde la vida de alguien cuando muere. También se muere el tercero que surge de sumar 1+1, ese nosotros que tiene una existencia propia.
“Merleau-Ponty escribió sobre el duelo como una amputación que da lugar a un miembro fantasma. La parte del cuerpo ha desaparecido, pero continúa presente en las sensaciones, una especie de alucinación sensual de la parte que falta. En Una pena en observación, C.S. Lewis compara la muerte del ser amado con la amputación de un miembro.
“En nuestros sueños los muertos resucitan, adoptan muchas formas. Los deseos y los miedos se hacen realidad. Estoy contando historias de fantasmas”.
Siri inventó “Cancerlandia”, porque no perder el sentido del humor fue casi indispensable para mantener algo de cordura frente a la desgracia. Desde ahí, mandó cartas mensuales a sus amigos para mantenerlos al tanto de la salud de Paul, quien a su vez publicó su último libro unos meses antes de morir y escribió algunas cartas para su nieto Miles, quien tenía cuatro meses cuando él murió.
“Paul me dice que está deseando ser un fantasma. Quiere volver para ver cómo estoy, qué estoy escribiendo. Quiere que acabe mi novela. Quiere escuchar la música de Sophie, ver las fotografías de Spencer y ver crecer a Miles. Lo repite: Quiero ser un fantasma”.
Siri Hustvedt y Paul Auster estuvieron juntos cuatro décadas. Las últimas palabras que él escuchó de ella antes de morir: “Dios mío, nos hemos divertido, ¿verdad?”.
Historias de fantasmasValeria Villa

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