PESOS Y CONTRAPESOS

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Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Lo que el Inegi llama líneas de pobreza son el precio, por persona, al mes, tanto en las zonas rurales como en las áreas urbanas, de la canasta básica alimentaria (lo mínimo indispensable para estar bien alimentado), y de la canasta básica alimentaria y no alimentaria (lo mínimo indispensable para satisfacer correctamente las necesidades básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan contra la salud, la vida y la dignidad de las personas: alimentos, vivienda, ropa y calzado, educación, atención médica y medicinas, aseo personal, transporte, etc.).

Los precios pueden compararse con el mes anterior y/o con el año anterior y/o con la inflación del mismo mes, pudiéndose calcular un índice de precios, tanto de la canasta básica alimentaria como de la alimentaria y no alimentaria, tanto para las zonas rurales como para las áreas urbanas.

En junio el precio de la canasta básica alimentaria fue de $1,907.63 en las zonas rurales y de $2,553.37 en las áreas urbanas, 33.85% mayor. El de la canasta básica alimentaria y no alimentaria fue de $3,503.97 en las áreas rurales y de $4,888.22 en las zonas urbanas, 39.51% más. Los precios son mayores en las zonas rurales por factores que van, desde menor competencia comercial, pasando por mayores costos de transporte, hasta una menor oferta.

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En junio, en términos mensuales, el precio de la canasta básica alimentaria en las zonas rurales se redujo 2.7% (deflación), y en las urbanas se redujo 1.7% (deflación). La deflación mensual general en junio fue 0.27%. En ambas zonas la deflación fue mayor que la deflación general. Buen resultado.

En junio, en términos mensuales, el precio de la canasta básica alimentaria y no alimentaria en las áreas rurales se redujo 1.4% (deflación), y en las urbanas se redujo 0.8% (deflación). Nuevamente, en las dos zonas, la deflación fue mayor que la deflación general, 0.27%. Buen resultado.

En términos anuales, en junio, el precio de la canasta básica alimentaria en las zonas rurales aumentó 3.1% y en las áreas urbanas 4.6%. La inflación general en junio fue 3.37%. En el caso de la línea de pobreza rural la inflación fue menor que la inflación general (menos malo), y en el caso de la urbana fue mayor (más malo).

En términos anuales, en junio, el precio de la canasta básica alimentaria y no alimentaria en las áreas rurales aumentó 3.4% y en las zonas urbanas 3.9%. En el caso de la línea de pobreza rural fue igual que el aumento general de la inflación (menos malo), y en el caso de la urbana fue mayor (más malo).

De las tres comparaciones mencionadas (con el mes anterior, con el año anterior y con la inflación del mismo mes), ¿cuál es la más interesante? Con la inflación, tomando en cuenta que se trata de bienes y servicios básicos, de los que no se puede prescindir. De las dos comparaciones temporales, la mensual (comparando con el mes anterior), y la anual (comparando con el año anterior), ¿cuál es la más importante? La mensual, que compara con el pasado inmediato, no la anual, que lo hace con el mediato.

Comparando con la inflación, y con el mes anterior, sumamos dos meses, mayo y junio, de buenos resultados: con deflación (bueno), tanto en el precio de la canasta básica alimentaria como en el de la alimentaria y no alimentaria, y con deflación mayor que la deflación general (mejor).

Continuará.

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